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12 de mayo 2005 - 00:00

Nonato

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Fue Vilma Ibarra, desde el oficialismo, quien levantó una voz de alarma indicándole a la presidencia del Senado que había una iniciativa que requería un tratamiento individual. Era la adhesión al decreto de Carlos Menem por el que se fijaba el 25 de marzo, día de la Anunciación de la Virgen, como «Día del niño por nacer». «La cuestión merece ser tratada por separado en otra oportunidad porque forma parte de un grupo de cuestiones que las mujeres queremos discutir desde hace tiempo, como algunas de alcance sanitario», dijo la senadora por el Frepaso.

Eduardo Menem expresó a quienes insistían en aprobar la adhesión al decreto y encontró el respaldo de Miguel Pichetto, quien para este punto eligió la alianza del riojano y no la de la «compañera de ruta» del gobierno nacional.

Ibarra pareció entenderlo rápido: se fue de la sesión. La siguió el socialista Rubén Giustiniani. Y también Diana Conti, del Frepaso bonaerense, quien abandonó la Cámara mientras la peronista Marita Perceval pedía también que se tratara por separado la cuestión. En vano: el quórum ya se había caído con la retirada de aquel trío y la sesión fue suspendida. Antes que nadie, también dejó la banca Cristina Fernández de Kirchner. Seguramente ignoraba el debate que se plantearía pero una intuición especial la salvó de tener que pronunciarse, aunque sea tácitamente, sobre un tema que sigue agitando las aguas de la política este año.

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