La hoja de ruta tiene una fecha casi inamovible: el 30 de noviembre, el PJ bonaerense volverá -luego de cuatro años- a las internas. Lo hará para elegir a la cúpula partidaria que reemplazará los mandatos que caducan el 18 de diciembre próximo.
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La orden de Néstor Kirchner se cumplió con rapidez inusual: entre el lunes -cuando el ex presidente se comunicó con un puñado de dirigentes para pedirles que armen la interna- y ayer, se confeccionaron varios borradores de cronogramas y de padrones a usar.
El lunes 25, en tanto, el actual jefe del PJ, José María Díaz Bancalari, reunirá al consejo para evaluar plazos y alternativas para la realización de las internas, En setiembre, para resolver cuestiones operativas, sesionará el congreso partidario.
El PJ es «peronocéntrico»: la vida interna, a veces reducida a minucias o pequeñas miserias, domina todo lo demás. Por eso, los peronistas de Buenos Aires festejaron la decisión del patagónico de realizar, como dispone la ley, las primarias antes de fin de año.
En el mismo movimiento, Kirchner deslizó que «su» candidato a presidir el PJ bonaerense es Alberto Balestrini. Al vicegobernador lo acecha una sombra: la posibilidad, nunca descartada, de que en el tramo final vuelva a tomar vuelo la figura de Daniel Scioli. Ya Balestrini estuvo en los planes de Kirchner para presidir el PJ nacional. Y se quedó él mismo con el cargo.
Todo, por ahora, parece alinearse para proclamar al matancero, quien sueña con ese cargo como una coronación de su carrera política que comenzó, en los 80, como apoderado del PJ de La Matanza, bajo el auspicio de Alberto Pierri, a quien, previsible, luego enfrentó y derrotó.
En tanto, entreverados en otros asuntos, ni Sergio Massa ni Florencio Randazzo muestran voluntad de subirse al ring. No, al menos, en persona: pulsearán, así y todo, en las boletas distritales y seccionales. Lo mismo hará el PJ, que gira en torno a Bancalari y Hugo Curto.
Hay, en paralelo, otras cuestiones -sobre todo operativas- en suspenso. Veamos:
La fecha fijada es el 30 de noviembre, último domingo de ese mes, aunque podría eventualmente postergarse para el 7 de diciembre. Los borradores sobre los que comenzaron a trabajar los operadores se mueven con esos tiempos, es decir dos o tres semanas antes de que venzan los actuales mandatos. Por carta orgánica, las elecciones deben convocarse -lo hace el Consejo- con 60 días de anticipación.
Algunos exploran una idea curiosa: pedirle al juez federal con competencia electoral, Manuel Humberto Blanco, que acepte utilizar en la elección los padrones de afiliados -tal como establece la carta orgánica partidaria- más el padrón general, para incorporar, en el acto, a votantes que tengan voluntad de intervenir. Es, cuanto menos, rugoso. Es probable, en cambio, que se habilite un período de afiliación antes de la primaria de noviembre. Esa alternativa parece pensada para los intendentes nuevos, los que asumieron en diciembre y quieren tomar el control de los PJ de sus distritos. En 2004, el partido hizo una reafiliación que dejó en 1,4 millón la cantidad de afiliados bonaerenses.
Mientras tanto, el PJ deberá organizar llamar al congreso partidario para elegir a la junta electoral que controlará la elección. La mesa, que preside el metalúrgico Curto, está con mandatos vencidos, por lo que hay que elegir nuevas autoridades para ordenar y fiscalizar la primaria. Esa será la primera pulseada entre los distintos fragmentos del PJ bonaerense que, luego, forcejearán en las secciones y, en algún caso, en los municipios. La fecha del congreso no es definitiva, pero lo más probable es que se convoque para principios del mes de setiembre.
Con sólo cuatro consejeros por sección, las batallas se proyectan sanguinarias. En total, deben elegirse 32 consejeros provinciales por las secciones, más 15 por las ramas de juventud, gremial y femenina, más el presidente, lo que completa una mesa partidaria de 48 miembros. En paralelo, se votarán autoridades de unidad básica, de distrito y congresales provinciales por cada municipio, a razón de uno cada 5.000 afiliados.
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