El ministro de Justicia, Aníbal Fernández, y el Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, volvieron a cruzarse duras acusaciones por las deficiencias que presentan las construcciones en la Villa 31 del barrio de Retiro.
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Mientras Macri reiteró su pedido para que la Policía Federal, a cargo de Fernández, sea la encargada de evitar que ingresen materiales de construcción al asentamiento, el ministro respondió que las fuerzas de seguridad bajo su órbita "no están preparados para ello".
Macri "demuestra que aparte de vago, aparte de inculto, ni siquiera tiene la vocación de escuchar a sus ministros para que le cuenten cómo se sale de esta situación", disparó Fernández.
"Mi gente, sea de la Policía Federal, de Gendarmería, de la Prefectura o de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, conocen de muchas cosas, fundamentalmente de su área específica, pero no de materiales de construcción como para decir 'esto que está entrando es para construcción en altura, no lo entra'".
Dirigiéndose a Macri, Fernández le increpó: "Por lo menos, aunque más no sea entre los momentos en los que no trabajás, agarrá un libro que no muerde, te lo pido por Dios".
Previamente, Macri afirmó que "decenas de viviendas (de la Villa) corren en un serio peligro" y reiteró que "el ingreso de materiales a la villa se controla si el ministro Fernández cumple la orden que le dio la justicia".
Macri se refirió a la orden de la jueza subrogante Cecilia de Negre, quien en diciembre pasado encargó a la Prefectura Naval la tarea de prohibir el ingreso de camiones con materiales de construcción por algunas de las seis entradas a la Villa.
Según el Jefe de Gobierno, si bien Fernández debe ocuparse de "cerrar todos los accesos de nuevos materiales a la villa", no lo hace porque "siempre tiene alguna excusa rápida para dar. Es su responsabilidad y tiene que llevarla a cabo".
La polémica resurgió cuando desde el Gobierno porteño pretenden demoler unas 50 casas en la Villa 31 que presentan irregularidades en la edificación, aunque la idea es llegar a un acuerdo con los habitantes.
Esas casas, de dos pisos o más, tienen deficiencias en la edificación, y el Gobierno porteño alertó que no cuentan con las condiciones mínimas de seguridad.
Las viviendas señaladas como defectuosas por las autoridades surgieron tras un estudio de un grupo de arquitectos que inspeccionó las 56 manzanas de la Villa y detectó las irregularidades.
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