25 de agosto 2008 - 00:00

Nuevo escándalo del holding de Bonafini

Mientras la maquinaria para la fábrica de paneles costó cerca de tres millonesde euros, en las obras del Barrio Los Piletones todavía no se terminaronlas 432 viviendas que, según el portal de la Ciudad, deberían haberseconcluido a fines del año pasado.
Mientras la maquinaria para la fábrica de paneles costó cerca de tres millones de euros, en las obras del Barrio Los Piletones todavía no se terminaron las 432 viviendas que, según el portal de la Ciudad, deberían haberse concluido a fines del año pasado.
«La fábrica de paneles que tiene la Fundación Madres de Plaza de Mayo es para mantener todo el holding que manejan, desde su radio comunal hasta la Universidad de las Madres, ubicada en Congreso, pasando por su plan de viviendas.» La frase pertenece a Esteban Bullrich, ex ministro de Desarrollo Social de la Ciudad, y confirma que los diversos proyectos de los cuales se encarga la Fundación Madres subsisten gracias al convenio firmado con el ex jefe de Gobierno, Jorge Telerman, a principios de 2007, por el cual adquirieron conjuntamente la empresa de paneles para la construcción de sus viviendas. Actualmente, el Plan Federal de Viviendas tiene asignado para la comuna un total de 2.800 casas. A las Madres les llega el dinero necesario para construir 1.300 de esas 2.800 viviendas. De las construcciones restantes se encarga el Instituto de Vivienda de la Ciudad.

Las 432 viviendas puestas en marcha en el Barrio Los Piletones, las 780 que se están construyendo a unas cuadras de Ciudad Oculta sobre la avenida Castañares y cerca de las 800 que están previstas para la Villa 15, en Ciudad Oculta, le están costando a la Nación $ 256 millones. Mientras que en Los Piletones el metro cuadrado ronda los 260 dólares, en Castañares cuesta 230 y en Ciudad Oculta cerca de 150.

De esta manera, casi la mitad del presupuesto que se contempla en el Plan Federal para la Ciudad va a parar a la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Privilegios sólo de unos pocos.

Es justamente para este proyecto de viviendas que la fábrica de paneles maternal comenzó a funcionar en junio de 2007. En febrero de ese año fue adquirida a la empresa italiana Emmedue. De los gastos de esa compra se hicieron cargo la fundación que preside Hebe de Bonafini junto a la Corporación Sur, perteneciente a la Ciudad.

Con el convenio firmado a principios de 2007 entre Telerman y las Madres, se invirtieron en la recuperación de la fábrica casi dos millones y medio de pesos. Eso sin contar los gastos que se hicieron en la maquinaria de última generación, los cuales rondaron cerca de los tres millones de euros.

La fábrica cuenta con 20 empleados que cobran aproximadamente 1.600 pesos por un turno de nueve horas por jornada, sin contar horas extras.

El negocio maternal produce 1.000 metros cuadrados de paneles por día que están hechos de poliestireno expandido, un material ignífugo, es decir poco inflamable. Posee un pantógrafo que se encarga de cortar simétricamente los bloques de telgopor, así como también una máquina soldadora de mallas y alimentadores que se encargan de unir esas mallas con el telgopor, conformando finalmente el panel.

La empresa de paneles está ubicada en La Boca y tiene una superficie de 10 mil metros cuadrados, entre las dos plantas que la conforman. Hay un sector que se encarga de la preproducción de los paneles, aunque también hay otro hall que se utiliza para el reciclaje de telgopor.

Según allegados a la fundación, en el futuro allí se piensa abrir un taller de carpintería, así como también una fábrica de aberturas. Esos paneles son utilizados para la construcción de las viviendas en los distintos puntos de la Ciudad, proyectos por los cuales durante el último año el macrismo y las huestes de Bonafini se han enfrentado por lo menos en tres oportunidades.

  • Enardecidas

    La razón: los fondos que envía la Nación pasan por los administradores de la Ciudad, lo cual enardece a las Madres y compañía. Sin embargo, desde el PRO siempre han sostenido que cada vez que los fondos fueron retenidos se debió a que «el convenio decía desde un principio que el dinero sería liberado a medida que se demostrara que las obras fueran avanzando».

    Hace un año, el holding de Bonafini debería haber terminado las 432 casas en el Barrio Los Piletones, según lo que se lee en el portal del Gobierno de la Ciudad, sobre el convenio firmado a principios del año pasado. Sin embargo, el paisaje en el lugar demuestra todo lo contrario.

    Es debido a la mala relación que vienen teniendo Macri y Bonafini, que la asociación por la fábrica ya fue disuelta. En un acuerdo firmado hace ya casi un mes, entre el abogado de las Madres, Sergio Schocklender, y la comuna porteña se decidió que 50% que le faltaba de la fábrica de paneles pase a manos maternales.

    De todas formas, y a pesar de los beneficios que las defensoras de los derechos humanos vienen recibiendo por parte del Gobierno, tanto los empleados de la universidad como de la radio comunal y los de una imprenta ubicada en Barracas,administrada también por las Madres, están en su mayoría ad honorem.

    «La universidad se banca con las pequeñas cuotas que pagan los alumnos. De los 300 docentes que tenemos, hay sólo 30 que cobran en promedio 1.700 pesos», sostuvo ante este diario el abogado Schocklender.

    Tanto la imprenta como la radio «son autofinanciadas por la venta de los periódicos de las Madres o porque la radio es cooperativa y trata de financiarse a través de algún que otro sponsor», agregó.

    Mientras tanto, desde la fundación ya adelantaron que hay otras tres fábricas de paneles en camino para Chaco, Río Negro y Comodoro Rivadavia, sin contar la que se inauguró hace un mes y medio en Almirante Brown con la presencia del bolivariano Hugo Chávez.
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