21 de mayo 2003 - 00:00

Nuevo ministerio quedó en manos de un incondicional

Nuevo ministerio quedó en manos de un incondicional
Julio de Vido, uno de los hombres más cercanos a Néstor Kirchner, tendrá a su cargo la cartera de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Su ministerio incluirá a las secretarías de Obras Públicas, Energía y Servicios Públicos. En cambio, no está definido qué sucederá con la Comisión de Renegociación de Contratos de Servicios Públicos, dependiente del Palacio de Hacienda. Se dice que podría seguir en Economía y también se especula con que pasaría a Planificación e incluso que se formularía como un organismo mixto entre ambas carteras.

La comisión debe renegociar las concesiones de todas las privatizadas, tarea en la que no se ha avanzado en el último año y medio. De hecho, el gobierno de Eduardo Duhalde intentó varias veces acceder a los reclamos de las privatizadas incrementando por decreto las tarifas, movida que fue sucesivamente bloqueada por fallos judiciales adversos.

• Renuncia a los aumentos

En la actualidad, se sabe, los hombres del gobierno que dialogan con las empresas se muestran renuentes a otorgar aumentos, atento a que -aducen-«lo peor de la crisis ya pasó, los consumos se recuperan y las acciones y los bonos de la deuda suben de esas empresas; por lo tanto, no hay hoy tanta urgencia para recomponer cuadros tarifarios».

Las versiones indican además que Daniel Cameron podría ocupar la clave Secretaría de Energía, y también se menciona a Dante Dovena -ex diputado ligado a José Luis Manzano y asesor de Roberto Dromi en el proceso de privatizacionesen algún cargo clave de la nueva cartera.

El nombramiento de De Vido -que fue interpretado como un claro signo de que Kirchner está decidido a impulsar el Plan de Obras Públicasya tuvo un efecto concreto: las acciones de las empresas constructoras, fueron prácticamente las únicas que registraron alzas en la ronda de la víspera en la Bolsa de Comercio anticipando la mayor actividad y ganancias que tendrían.

Sin embargo, en ese frente la tarea de De Vido no será sencilla. Por una parte tendrá que conseguir
los fondos necesarios para encarar el programa de obras del que se viene hablando casi desde los inicios de la campaña electoral, pero del cual se sabe poco. Tampoco está claro cuántas viviendas, hospitales, cloacas y obras hídricas se harán, ni por cuántotiempo se extenderá el plan. Algunas de estas incógnitas podrían comenzar a develarse mañana, cuando Roberto Lavagna almuerce con directivos y miembros de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) en la sede de la entidad.

• Misión

La cartera que manejará De Vido será la encargada de poner el plan en marcha e instrumentarlo, pero a Lavagna le quedará la (de ninguna manera menor) tarea de conseguir y asignar los fondos para que la intención declamada se convierta en hechos. No son pocos en el sector los que recuerdan la cercanía que existía entre Nicolás Gallo y Fernando-de la Rúa, lo que no obstó para que ninguno de los casi incontables anuncios de planes de obras realizados durante su gestión se llevara a cabo.

Curiosamente, fue en la propia CAC, a principios de año, donde Kirchner dejó entrever el rol que tendría De Vido como ejecutor de su «plan neokeynesiano». En un gesto más que simbólico, cuando Eduardo Baglietto (Techint, titular de la Cámara) iba a entregarle en mano un ejemplar del «Plan Posible», el entonces candidato lo redireccionó: «Déselo a Julio (por De Vido, presente en la reunión), que él va a estudiarlo».

Pero al margen de este trago dulce, que es obviamente el anuncio de obras, reactivación, creación de puestos de trabajo y similares, De Vido deberá definir, por caso, qué hará el Estado con los 10.000 kilómetros de rutas nacionales concesionadas por el sistema de peaje.

Esas concesiones
vencen en octubre próximo, y las opciones que tendrá el nuevo gobierno son al menos cuatro con sus respectivas combinaciones.

También deberá renegociar con los operadores de los accesos a la Capital Federal, que en algunos casos tienen sus ingresos totalmente pesificados y congelados, pero arrastran
pesadas deudas en dólares, impagables -dicen-con los actuales niveles tarifarios. Como se ve, un horizonte complicado.

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