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Sin embargo, en ese frente la tarea de De Vido no será sencilla. Por una parte tendrá que conseguir los fondos necesarios para encarar el programa de obras del que se viene hablando casi desde los inicios de la campaña electoral, pero del cual se sabe poco. Tampoco está claro cuántas viviendas, hospitales, cloacas y obras hídricas se harán, ni por cuántotiempo se extenderá el plan. Algunas de estas incógnitas podrían comenzar a develarse mañana, cuando Roberto Lavagna almuerce con directivos y miembros de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) en la sede de la entidad.
• Misión
La cartera que manejará De Vido será la encargada de poner el plan en marcha e instrumentarlo, pero a Lavagna le quedará la (de ninguna manera menor) tarea de conseguir y asignar los fondos para que la intención declamada se convierta en hechos. No son pocos en el sector los que recuerdan la cercanía que existía entre Nicolás Gallo y Fernando-de la Rúa, lo que no obstó para que ninguno de los casi incontables anuncios de planes de obras realizados durante su gestión se llevara a cabo.
Curiosamente, fue en la propia CAC, a principios de año, donde Kirchner dejó entrever el rol que tendría De Vido como ejecutor de su «plan neokeynesiano». En un gesto más que simbólico, cuando Eduardo Baglietto (Techint, titular de la Cámara) iba a entregarle en mano un ejemplar del «Plan Posible», el entonces candidato lo redireccionó: «Déselo a Julio (por De Vido, presente en la reunión), que él va a estudiarlo».
Pero al margen de este trago dulce, que es obviamente el anuncio de obras, reactivación, creación de puestos de trabajo y similares, De Vido deberá definir, por caso, qué hará el Estado con los 10.000 kilómetros de rutas nacionales concesionadas por el sistema de peaje.
Esas concesiones vencen en octubre próximo, y las opciones que tendrá el nuevo gobierno son al menos cuatro con sus respectivas combinaciones.
También deberá renegociar con los operadores de los accesos a la Capital Federal, que en algunos casos tienen sus ingresos totalmente pesificados y congelados, pero arrastran pesadas deudas en dólares, impagables -dicen-con los actuales niveles tarifarios. Como se ve, un horizonte complicado.




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