11 de diciembre 2003 - 00:00

Odio generalizado a policías no es lógico

La sociedad ganaría en menor estrés si comprendiera que hay policías buenos y policías malos, como en cualquier otro sector social. Un periodista que miente o un médico que fuerza cesáreas (tenemos casi un récord mundial) son corruptos como un policía, pero no corresponde generalizar. Lo explica un hombre que sabe del tema, el hasta hace unos días secretario de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Juan José Alvarez. A lo que dice le agregamos el caso de un cabo, policía de la Federal, con bajo instinto, el que atropelló y abandonó con vida hasta que murió al joven rugbier en avenida Córdoba de la Capital Federal, hace pocos días.

Juan José Alvarez explicó los alcances del plan de contención del delito que intentó implantar, con éxito incipiente, en un extenso diálogo con los periodistas de este diario.
Juan José Alvarez explicó los alcances del plan de contención del delito que intentó implantar, con éxito incipiente, en un extenso diálogo con los periodistas de este diario.
Periodista: Usted parece ser el único caso de un funcionario que se aleja de un cargo en Seguridad por una causa política.

Juan JoséAlvarez: Debe ser así.Asumí con 5 secuestrados, incluido el tan difícil del joven Belluscio, con un dedo amputado. En mi primer mes, en noviembre, no tuvimos otros secuestros y ni un solo policía muerto, cuando el promedio en la Policía de la provincia era de 4 por mes. Luego sí tuvimos un joven policía muerto en Mar del Plata.


P.:
¿Por qué le tiene rencor Néstor Kirchner, que lo combatió prácticamente desde que asumió? ¿Por ser del área de Duhalde?

J.J.A.: Puede ser. Pero teníamos buen trato antes de la elección. Inclusive, cuando Duhalde ya insinuaba a Scioli (Daniel) para candidato a vicepresidente, él me invitó a comer y me dijo que prefería a alguien de la provincia de Buenos Aires. No me ofreció nada, pero me pintó su aspiración a un vice, que era una figura donde yo cuadraba perfectamente o quizá Balestrini (Alberto). Luego no se qué pasó.


P.:
Lo real es que Felipe Solá no se desvive por usted, pero reconoce que es el que más sabía de seguridad, una actividad para lo cual no hay escuelas de formación, sino acumulamiento de experiencia, dice. Inclusive, el gobernador quedó satisfecho con su plan del cuadriculado (vigilancia de patrulleros recorriendo alrededor de manzanas durante las 24 horas).

J.J.A.: Es la única manera de reducir el delito en el conurbano. En la provincia tenemos 3.000 patrulleros. ¿Cómo no voy a poder disponer de 700 para manzanas clave las 24 horas? Pero no es sólo eso. Usted tiene que poner capas sucesivas que vigilen a los que vigilan. Tiene que cuidar que no les detengan el patrullero, que es para todos, en determinados lugares porque les pagan, al patrullero o al comisario.


P.:
¿Y la corrupción policial, más allá de que la exagere la izquierda?

J.J.A.: Por supuesto que estoy de acuerdo en combatirla, pero sin persecuciones alocadas. A mí no me vengan con el caso de un comisario, como me sucedió, que tenía propio un Neón importado y ya lo daban por sospechoso. Cuando indagamos a fondo, el auto tenía 12 años de antigüedad y valía menos que un Fiat Uno. Y así con BMW usados y otros. Investiguemos en serio antes de escrachar mal ante la Justicia a un policía, porque eso desalienta a toda la repartición. Fijémonos en qué año compró el terreno e hizo su casa en la Panamericana antes de que Macri la hiciera nueva y se revalorizaran las propiedades.


P.:
Pero no nos va a decir que no hay corrupción policial también, aunque está lejos de nuestra intención exagerarla. Si entre Horacio Verbitsky, Estela de Carlotto y Gabriela Cerrutti, o sea, izquierda pura que se considera a sí misma impoluta, se lanzaron acusaciones de corrupción, de designar familiares en el Estado, de falsificarse firmas...

J.J.A.: Desde ya, como en toda actividad, hay corrupción y debemos combatirla. Pero sin desalentar al policía honrado, sin acusarlo sin pruebas por odio a la institución. No olvide que la Policía de la provincia inicia sus problemas por rencor ante el exagerado ataque que le hizo León Arslanian como ministro de Seguridad. Mencionemos sólo desde el caso Cabezas y los policías comprometidos allí, pero hay cantidad de policías corruptos e inclusive asesinos. Tiene que haberlos en 47.000 hombres que integran la fuerza. Pero hay que saber operar para purificar sin generalizar. Por empezar, no puede ser que el policía que hoy está en Seguridad el día de mañana usted lo pasa a Asuntos Internos y tiene que pasar a investigar a sus ex compañeros en Seguridad. La carrera de contralor interno, una especie de auditor permanente de la misma Policía, se debe hacer con miembros de la institución, pero con estudios y un escalafón especial. Nunca debe ser compañero de los que vigilará. Eso queríamos poner en marcha. Creo que debe volverse a que exista un jefe de Policía, como tienen todas las provincias. Ahora, resulta que, si se hace una reunión de jefes de Seguridad, al subcoordinador en una reunión, porque no es «jefe», lo ponen en la sexta fila detrás de jefes de Policía de provincia que manejan 2.000 hombres. Y en Buenos Aires tenemos esos 47.000 que le mencioné. Si no, ahora, tanto a Rivara (nuevo jefe de Seguridad bonaerense) como a mí nos toca revisar todo. Hasta las horas extra. Yo analizaba que había mujeres policías muy atractivas que tenían 120 horas extra por mes. ¿Cómo puede ser que una o un policía cumpla de extras 4 horas diarias incluidos los sábados y domingos? Así, es todo muy difícil.


P.:
Con horas extra, ¿cuánto gana un policía en la provincia?

J.J.A.: Puede estar en 1.000 pesos. Creo que los policías, en general, están mal pagos en función del exceso de trabajo y del riesgo.


P.:
Suena anormal esto de que un buen hombre e ingeniero agrónomo como Rivara tenga que iniciar de cero su experiencia en Seguridad en la provincia en momentos tan calientes y con el delito exacerbado. Para usted, en cambio, debe ser un alivio...

J.J.A.: Fui a cumplir porque recibí un llamado de Duhalde (Eduardo) cuando me iba con mi bolso a un gimnasio. Me adelantó que Felipe (Solá) me iba a llamar. Pedí el día para meditar y respondí al otro. Como me insistían en que me necesitaban, fui. Le aclaro que no es un cargo placentero para nadie. Si, además, lo atacan no por su mayor o menor éxito, sino por rencores políticos...


P.:
Pareciera que, por un lado, porque el gobierno es de centroizquierda y toda izquierda odia uniformes, hasta los de los porteros escolares y de los boy scouts; y, por el otro, porque la inseguridad le resta imagen, y la gente de Kirchner se desespera si sucede eso, habría que inventar formas nuevas de reprimir. ¿Usted qué opina?

J.J.A.: Ahí estoy con el gobierno. Represión violenta no, aun admitiendo que las muertes de los piqueteros Kosteki y Santillán en Puente Pueyrredón fueron por desorganización: del lado de la Capital había gente idónea. Del lado de la provincia, justo ese día teníamos comisarios ausentes y con parte de enfermo. Por eso se desbocó. Pero, aun bien manejada, cualquier represión puede desbordar en tragedia.


P.:
¿Qué se hace entonces? ¿Los calmamos con policía femenina?

J.J.A.: Esa es otra de las tantas fantasías. No hay 3.000 policías mujeres. Otra fantasía es decir: «Controlemos con Gendarmería». El gendarme tiene otra preparación -mayor que el policía común y para otra tarea- y usa fusiles FAL. Jamás le diría a un gendarme que dispare porque la bala tiene 15 cuadras de recorrido. Tienen fama, pero la Policía no es sustituible. Sí perfectible con paciencia y sin rencor.

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