La vocación del Gobierno porteño de crear y aumentar impuestos agitó hoy el debate en el primer día de análisis del Presupuesto 2009 en la Legislatura, donde la administración de Mauricio Macri responsabilizó a la Nación y a otros factores por esa decisión.
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La postura de la administración de Mauricio Macri fue expresada por su ministro de Economía, Néstor Grindetti, quien al exponer ante la Comisión de Prespuesto y Hacienda sostuvo que el Gobierno nacional pone "piedras en el camino" en la asistencia financiera hacia la Ciudad.
El funcionario macrista justificó la decisión de crear el impuesto al Sello al invocar también las consecuencias de la crisis económica mundial; y descartó que la medida genere recesión económica entre los constribuyentes porteños.
"Vimos que los sectores que tiene un margen de contribución en términos de beneficios empresarios pueden contribuir a una ciudad que necesita de inversiones importantes y por algún palito en la rueda que nos ha puesto el gobierno nacional, no las puede tener con recursos que no sean propios", sostuvo Grindetti.
El ministro admitió tres preguntas por legislador, quienes aprovecharon para cuestionar el aumento y amenazaron con rechazar la iniciativa oficialista en el recinto si no se baja el "impuestazo" en el ámbito porteño.
Grindetti, sin embargo, consideró que "el aumento de las alícuotas no van a afectar en forma directa al contribuyente", y sostuvo que el incremento de los Ingresos Brutos para "bancos, hipermercados e industrias de la construcción no necesariamente tienen que trasladarse a los precios".
En tanto, el funcionario afirmó que la creación del impuesto al Sello -que gravará entre otras cosas la utilización de tarjetas de crédito- persigue el objetivo de "poner en pie de igualdad" a la Ciudad con otras provincias.
"Nos ponemos en pie de igualdad con el resto de las provincias, y no creemos que esto afecte el consumo porque una parte importante de la Ciudad ya lo paga", justificó.
El Impuesto al Sello alcanzaría a los resúmenes de gastos con tarjeta de crédito, en un 0,6 por ciento; a la compraventa de autos usados, 2 por ciento; y a las pólizas de seguro de automotores, vida, retiro, robo o incendio, en un 0,8 por ciento.
La medida ya provocó rechazos en cámaras empresariales y en la oposición, que la consideraron una amenaza al consumo en un contexto internacional recesivo.
El proyecto de Gastos y Recursos del año próximo se instala en 16.980 millones de pesos, que incluye además un aumento diferenciado en la alícuota de Ingresos Brutos y un endeudamiento por 1000 millones de pesos.
Grindetti admitió modificaciones en la iniciativa oficialista en el marco de la discusión legislativa aunque advirtió que los cambios "no deben ser de fondo".
El ministro apuntó contra la administración central, al que acusó de "quitarles a las provincias margen de maniobra, y después crear una necesidad de estar sometidos a la política del gobierno nacional, para recibir fondos".
"Si se devuelve a las provincias por lo menos el aporte de la Anses, que es superavitario, etcétera, todas las provincias deberían bajar los impuestos locales; si todo eso cambia, yo le puedo asegurar que los impuestos en la Ciudad cambian", disparó.
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