Paz con el Vaticano: la ordenó Cristina

Política

El Senado aprobó ayer por unanimidad el pliego de embajador ante el Vaticano de Juan Pablo Cafiero y clausuró así la polémica desatada entre el gobierno y la Iglesia Católica tras el rechazo del plaácet Alberto Iribarne por su condición de divorciado.

Cafiero tuvo doble jornada en el Senado. Por la mañana fue interpelado en la Comisión de Acuerdos donde el futuro embajador ante la Santa Sede explicó que la presidente Cristina de Kirchner le encargó que «la relación no tenga ninguna complicación». Pero no fue esa la única revelación del ex ministro de Desarrollo Social de Felipe Solá ya que el dirigente justicialista advirtió que «no se justifica el mantenimiento de la figura del obispado castrense».

Tras la polémica desatada por Antonio Baseotto, cuando sugirió arrojar al mar al ex ministro de Salud, Ginés González García por su defensa de la despenalización del aborto, el gobierno le retiró el sueldo al ex obispo castrense y tras su jubilación no volvió a designar a su reemplazante.

Ayer Cafiero dio a entender ante los senadores que la Casa Rosada podría disolver finalmente ese obispado pese a que ya fue enviada una terna de candidatos al Vaticano, encabezada por el obispo de Chascomús, Carlos Malfa. El futuro embajador sostuvo que el obispado castrense se encuentra «en una situación jurídica absolutamente irregular», dado que su creación está sostenida por «notas reversales» que luego no tuvieron «ningún tipo de aprobación parlamentaria».

  • Proyecto

    Justamente en el Senado, duerme un proyecto presentado por la legisladora oficialista de Formosa, Adriana Bortolozzi de Bogado, para disolver ese obispado.

    Para justificar la postura del gobierno nacional, el designado embajador mencionóla reciente derogación del Código de Justicia Militar por parte del Congreso Nacional y el hecho de que «la Argentina no tiene ninguna hipótesis de conflicto bélico». Cafiero también adelantó que una de las propuestas que la Argentina planteará ante la Santa Sede será la creación en el ámbito de las Fuerzas Armadas de un espacio de «apoyo espiritual» que cuente con la participación «de representantes de los distintos cultos».

    Además, Cafiero aseguró en el Senado que en las «cuestiones sustantivas» la Argentina y la Santa Sede «llegarán a un entendimiento». «Veo un futuro de mucha coincidencia y estoy seguro de que en cuestiones sustantivas llegaremos a un entendimiento», expresó Cafiero, quien marcó distintos puntos de encuentro con El Vaticano, como la «condena al uso de la religión como fundamento de actos de terrorismo», así como también el rechazo a «guerras preventivas, como por ejemplo contra Irak».

    Por otro lado, Cafiero destacó la posibilidad de que en diciembre próximo se realice un acto recordatorio por los 30 años de la mediación papal que evitó un conflicto bélico con Chile por el diferendo del Canal de Beagle, con la presencia de «autoridades máximas de ambos países y del Vaticano».

    Tras el aval a la designación de Cafiero como embajador en el Senado, ahora sólo resta su promulgación en el Boletín Oficial para que el dirigente peronista, hijo de Antonio Cafiero, pueda comenzar a ocupar efectivamente su cargo en el Vaticano.
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