«¿Te vas?» Curiosa pregunta de Sergio Massa anteanoche, por teléfono, a Romina Picolotti. Como al pasar, el jefe de Gabinete sondeó a la secretaria de Ambiente sobre su posible salida del gobierno, cargo para el que Massa tiene un nombre en las gateras: Marcelo Artime. Escueto, desapasionado, el diálogo no aportó certezas. Hasta ayer, Picolotti seguía en funciones mientras que el jefe de los ministros esperaba, sin explicitarlo, que la funcionaria dé por motu proprio un paso al costado. Esta, sin embargo, planea resistir.
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Ayer, en Casa Rosada, en despachos donde no manda Massa, se sugería poner atención a los vaivenes del caso Picolotti. «Sigue» se precisó. Se daba, en tanto, como un hecho inocultable que el vínculo entre la funcionaria y Massa está « resentido».
En Jefatura de Gabinete, se arguye que el nuevo ministro quiere darle una impronta propia a la gestión y que, como parte de esa maniobra, cree oportuno introducir cambios en el staff oficial. Por ahora, sólo pudo dar algunas pinceladas.
En ese tono, se citaba -y se comparaba- la situación de la secretaria de Ambiente en el mismo contexto en que trascendieron los rumores sobre los posibles cambios de Carlos Fernández y Enrique Albistur.
Pero remite, sobre todo, a Guillermo Moreno. Cerca de Massa, al secretario de Comercio se lo dio -y se lo da- fuera del gobierno. Otras hipótesis, siempre alimentadas por la misma usina, alcanzaron al ministro de Economía y al secretario de Medios. Nada ocurrió.
Pero en ningún caso, como en el de Picolotti, hasta se mencionó a su eventual sucesor. Se trata de Marcelo Artime, concejal de Mar del Plata, mano derecha del alcalde de esa ciudad, Gustavo Pulti, y dirigente de relación histórica con Amado Boudou, massista que conduce la ANSeS, y marplatense como él.
Artime tuvo que soportar anteayer, durante la visita de Cristina de Kirchner a Mar del Plata, el acecho de la prensa local que daba por hecho su inminente designación. El concejal repitió que no le ofrecieron ningún cargo y Massa, breve, dijo que no había novedades.
Es la segunda vez que Picolotti es consignada prematuramente como ex funcionaria. Cuando trascendió una serie de denuncias, se la imaginó renunciada por Néstor Kirchner.
Pero el ex presidente la sostuvo. Ahora, con Cristina de Kirchner, la abogada ambientalista que saltó del piquete a un despacho oficial, parece tener más soporte porque construyó un trato fluido con la Presidente. Sin embargo, Alberto Fernández, su protector, ya no está.
En el lenguaje gestual, ayer la Presidente dedicó en Mar del Plata un párrafo a la gestión de Picolotti. Recordó que desde su secretaría se inició un proceso para erradicar el «basural más grande de la Argentina», que está ubicado en las afueras de la ciudad balnearia.
«Vamos a abordarlo juntamente con la secretaria de Medio Ambiente de la Nación, como ya lo hemos hecho, y con la licitación como corresponde» dijo la mandataria, todavía sin asimilar que desde hace años, se habla de Ambiente y no de Medio Ambiente.
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