Los viejos adoquines se imponen sin duda, al punto que la exposición más prestigiosa de arquitectura ha elegido la piedra para la principal decoración de su muestra. Pero, para Mauricio Macri, ya pasaron a ser un elemento de inconveniente existencia, que hasta se transformó en una reivindicación política en su contra (Elisa Carrió lanzó su campaña en Capital defendiendo el adoquinado de San Telmo). Es que el jefe porteño emprendió un arreglo en el casco histórico que incluyó la remoción del adoquinado y con la quita, la furia de organizaciones vecinales aferradas a mantener muestras del pasado, hasta que la Justicia frenó las obras. Sin embargo, la semana pasada, vecinos y gobierno llegaron a un acuerdo y pidieron a los jueces levantar la medida con el compromiso de las autoridades porteñas de no tocar el adoquinado.Pero ayer, se sumó un abogadoporteño a replicar la discusión y presentó un recurso para que la Justicia investigue el paradero de los adoquines removidos.
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También en la Legislatura se aprobó un proyecto del kirchnerismo que solicita que en un mes el Gobierno de la Ciudad informe dónde están y cuál es el volumen y superficie de adoquinado que desde diciembre de 2007 al 30 de julio de 2008 ha sido removido.
Como consuelo para Macri, en otras latitudes se dirimen iguales cuestiones que han tomado el cariz de asuntos de Estado y municipales. Por caso, el diario «El Mercurio» de Chile, dio cuenta de la queja del alcalde de Providencia, Cristián Labbé, quien expresó su malestar por el plan de repavimentación del gobierno, similar al de Macri. Para el funcionario el proyecto implica-«borrar» dos calles tradicionales al afectar los adoquines de las avenidas Pedro de Valdivia y Manuel Montt.
La situación en algunos municipios chilenos llegó al punto de ser tema de debate en el Concejo Municipal, casi como en la Ciudad de Buenos Aires, donde la semana pasada, en función de aprobar un pedido de informes se discutió en el recinto el destino de los adoquines, no sólo del porteño San Telmo sino de otros barrios donde el arreglo de los baches eliminó los viejos granitos.
Ahora será el juez de instrucción Alberto Baños quien dirima la cuestión sobre el destino del adoquinado y su presunto robo, según da cuenta la denuncia presentada por Javier Miglino, quien solicita «se investigue la presunta desaparición y venta del adoquinado porteño».
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