27 de octubre 2008 - 00:00

Pinky: "Kirchner no sabe de democracia"

Lidia Satragno, «Pinky», no necesita presentación. Los argentinos conocen bien su trayectoria artística y periodística. Pero quizá su compromiso político sea una faceta menos conocida de su vida. Desde 2007, es diputada nacional por la provincia de Buenos Aires por la lista Unión-PRO, sin renunciara su pertenencia radical. En diálogo con este diario, dice sentir «ira» por la constante violación de la Constitución nacional en los debates legislativos por parte del oficialismo. En la Cámara, en ocasiones, ha sido doblemente discriminada: por mujer y por artista.

Pinky: Kirchner no sabe de democracia
PERIODISTA: ¿Qué opinión le merece el proyecto para poner fin a la jubilación privada?

Lidia Satragno: Siempre creí que « inconstitucional» o «confiscatorio» eran calificaciones inapelables, pero desde que estoy en el Congreso, varias leyes que los oficialistas han aprobado son inconstitucionales y confiscatorias. Y ahora esto. No se le puede hacer tantas maldades a la gente. Estamos hablando de 30 mil millones de dólares que son el ahorro de millones de argentinos. Menos ésta, a mí me agarraron todas. Los bonos de Alsogaray, el rodrigazo, la 1.050, el «corralito». Es una impiedad. Lo que yo tenía, como lo de tantos argentinos, era el fruto de mi trabajo.

P.: ¿Cree que la ley pasará en el Congreso?

L.S.: Si tuvieran un poco de vergüenza, no. Quieren votar a libro cerrado. Nosotros hablamos de la intangibilidad de los ahorros y no quieren saber nada, porque van a meter la mano.

P.: ¿Resulta tediosa la tarea legislativa en esas condiciones?

L.S.: Más de una vez me pregunté: «¿Qué estoy haciendo acá?». Por ejemplo, nosotros apoyamos la ley de trata de personas, pero queríamos dos correcciones: que no hubiera nulidad por consentimiento después de los 18 años y que las penas fueran más duras. En la comisión se leían nuestras correcciones y una diputada oficialista, repantigada en su silla, decía con sorna, gastándonos: «No se modifica». Y a otra cosa. Igual algo cambió. Era más aburrido a principios de año. Vamos creciendo. El Presupuesto pasó por apenas diez votos. En el tema AFJP, la gente tiene que aprender a defender sus derechos, manifestarse, hacerse oír. Cuando se debatió el aumento de las retenciones, yo les mostré lo chiquita que es la Constitución y les pregunté por qué no la leían. Se pusieron como locos. Los de la Cámpora me atacaron ferozmente, fue a mí a quien más insultaron. No tienen vergüenza, saben perfectamente lo que dice la Constitución.

  • Ignorancia

    P.: ¿No hay diferencias en la calidad institucional con la gestión anterior?

    L.S.: ¡Cómo la va a haber, si cuando ( Rodolfo) Terragno criticó el proyecto de superpoderes, se limitó a usar el discurso de Cristina Kirchner! Cuando Néstor Kirchner asumió, ella en el Congreso dio una vuelta de campana en todos los temas trascendentes. No les entran balas. No tienen la menor idea de lo que es democracia o federalismo.Cristina dijo que nunca iba a firmar un DNU. Acaba de firmar uno y con esto de las AFJP va a firmar otro para reasignar esos recursos. Cuando se discutió el presupuesto yo dije, ¿para qué hablar en el recinto si es una mamarrachada y además hay superpoderes? Me levanté y me fui. Tenía ira. Cuando yo era jovencita, tenía una idea tan distinta de lo que era mi país.

    P.: ¿No ve avances del 83 para acá?

    L.S.:
    Va creándose lentamente un cambio en la gente que se va dando cuenta de que si no piensa lo que vota... Yo sigo peleando, pero a veces es frustrante. Yo pertenezco a la comisión de amistad parlamentaria con Uruguay. Lo primero que hice fue ir al corte de Gualeguaychú y me dijeron que era la primera vez que iba un diputado. En las actuales circunstancias internacionales, crear divisiones no es conveniente. Tenemos que estar abroquelados como Mercosur.

    P.: ¿Cómo ve al radicalismo?

    L.S.:
    Hasta que no revierta toda la gente que ha tenido adentro haciendo daño... Pero ser radical es como ser de San Lorenzo, se puede entrar a una coalición, pero no se cambia de partido. Yo estoy en el bloque Unión-PRO. Soy independiente, pero disciplinada. A mí no me extrañó nada lo de (Julio) Cobos: se portó como un radical. Yo no me he alejado del partido, a mí el partido no me ha dado bolilla. Ni siquiera me han echado, como a Cobos. No me toman en cuenta.

    P.: ¿Conoce el proyecto de la senadora Marita Perceval para eliminar el sexismo del lenguaje?

    L.S.: Una pavada. Me parece ridícula la pelea de las feministas para poner presidenta, ¡si no hay presidento! Ahí el género lo establece el artículo. El tema no pasa por la vocal, es mucho más profundo. Cuando yo iba a la facultad, había una mujer por cada tres hombres; ahora es al revés. Hace 15 años, podían obligar a una ingeniera a firmar los planos de un maestro mayor de obras, si no, no tenía trabajo. Pero la mujer venía peleando y preparándose para otro lugar en la sociedad y es exactamente en mi generación cuando se produce el cambio. Fue pavoroso, no estábamos preparadas. Ni la mamá, ni la abuelita se parecían a esa nueva mujer que decidía, compraba, vendía. A principios del siglo pasado la mujer no tenía derecho a tener nada a su nombre, pasaba de la potestad del padre a la del marido. Pero venía con tanto empuje que cuando quiso ver al hombre tuvo que darse vuelta y vistear. Entonces hay un desfasaje. Los hombres están muy asustados.

    P.: ¿Y en el Congreso?

    L.S.:
    En el Congreso hay muchas mujeres que ya se han conquistado un lugar. Pero no dejo de advertir que de pronto alguno se sorprende al oírme opinar. Pero si yo he hecho periodismo por tantísimos años y he entrevistado a protagonistas de todas las disciplinas, ¡cómo no voy a saber!

    P.: ¿Es diferente el liderazgo político de una mujer?

    L.S.: La política no es cuestión de sexo. Pero es indiscutible que los hombres minimizan las capacidades de las mujeres; y en mi caso, dicen «además es artista, qué va a saber de esto». ¡Y yo me he pasado la vida estudiando!

    P.: ¿Y con las otras mujeres en la Cámara se lleva bien?

    L.S.: Con algunas muy bien.

    P.: ¿No hay recelo como en los hombres?

    L.S.:
    Peor. El problema del machismo no es sólo de los hombres. Las mujeres son machistas. ¿Quién educa a los varones?

    Entrevista de Claudia Peiró
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