Activistas piqueteros de la Capital Federal realizaron ayer la tercera protesta ambientalista frente a las instalaciones de la empresa Buquebús. La movilización fue pacífica con el argumento de ayudar en la hermandad entre los pueblos de la Argentina y Uruguay, de manera de no irritar más a los turistas que iban de vacaciones.
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El gobierno reforzó la cantidad de personal de Prefectura apostada en el ingreso -si bien hubo un número inferior a los casi mil empleados en la última manifestación-.
De todas formas, los asambleístas -habían acordado previamente con Prefectura concurrir en un número que no supere los cien-, que renovaron su pedido por la relocalización de Botnia, se desenvolvieron con total normalidad, bajo los cánones de la buena conducta.
Los asambleístas porteños se mostraron molestos ante la negativa de Prefectura de permitirles el ingreso al lugar donde podrían tener acceso a la prensa.
Rubén Saboulard, titular de la Asamblea de San Telmo, se quejó a este diario en estos términos: «Estamos enojados con Prefectura. Habíamos acordado llevar poca gente, pocas banderas, no llevamos bombos. Sin embargo, al llegar a la puerta Prefectura nos dijo hasta acá, deben quedarse en la calle. Es orden del Ministerio del Interior».
Al ser consultado al respecto, el vocero de Buquebús, Claudio Merellas, indicó que «nadie nos pidió permiso para entrar. De todas maneras, nunca se les permitió el ingreso. La empresa prioriza la tranquilidad de sus clientes, tanto para embarcar como para desembarcar», a lo que agregó que «aunque sean pocos, podrían alterar el normal funcionamiento del sector de preembarque, a pesar de contar con las garantías de las autoridades para el normal funcionamiento de la terminal», dejando clara la política de la empresa en pos de evitar imprevistos.
Consultado acerca de los miedos de los pasajeros que podrían llevar a una baja en la venta de pasajes, el vocero señaló que «cuando se produjeronlas amenazas sobre posiblesbloqueos, la gente había entrado en pánico. No sabían si sus ferrys partirían. De todas maneras, el bloqueo no ocurrió y el nivel de ventas se mantiene igual al del último año».
Concientización
Saboulard indicó que «estamos molestos porque Botnia pretende aplicar en Sudamérica tecnología que ha sido prohibida en Europa por contaminante». Asimismo, aclaró que la volanteada «es pacífica y de concientización».
Los volantes entregados hacían referencia a la hermandad histórica entre la Argentina y Uruguay, así como la indiferencia también histórica con el pueblo finés, originario de Botnia.
Idéntica protesta se realizará el próximo lunes en la Plaza de la Independencia en Montevideo. Por tal motivo, un pequeño grupo de asambleístas tiene planeado partir de Buquebús el mismo lunes a las 8 de la mañana.
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