PJ hace congreso exprés con temor a disidentes

Política

«De 5 a 10 minutos» -avisó Alberto Balestrini-durará el congreso del PJ bonaerense que hoy se reunirá en Tres de Febrero, de urgencia y forzado, para prorrogar los mandatos de la Junta Electoral que organizará la interna del 30 de noviembre.

Durará, según el plan de los K que controlan la cúpula -y todo indica que lo seguirán haciendo por otros cuatro añosapenas un pestañeo, fracción de tiempo que la tropa de peronistas díscolos tratará de aprovechar para gritar sus quejas y sospechas.

Con mayoría garantizada, el oficialismo que por unas semanas más comanda José María Díaz Bancalari, tuvo que organizar a las apuradas el encuentro ante el riesgo cierto de que una resolución judicial declare nula la primaria programada para fin del mes próximo.

A la Junta Electoral, que preside Hugo Curto, se le venció el mandato en diciembre último y esa flojera de papeles, que fue cuestionada por peronistas disidentes -hubo diez presentaciones-, podría haber derivado en la suspensión de la interna.

En rigor, siempre se supo que ese punto era vulnerable, pero hasta último momento no se quiso convocar a un congreso para escaparle al peligro de una asonada anti-K. Al fin tuvo que armarse y hoy, según se anticipa, en Tres de Febrero habrá una comitiva anti-K.

Los levantiscos serán encabezados por Marina Cassese, Tránsito Saucedo y Juan Pedersoli-, y su aparición, en principio, se limitará a tratar de dejar sentado su malestar por cómo se piloteó la interna, el manejo de los padrones y la vigencia de la Junta Electoral.

Difícilmente les presten un micrófono, así que es probable que, como ocurrió en el Congreso anterior -donde se votó la lista de congresales para el PJ nacional-, los díscolos recurran al megáfono. El grupo que ordenan Bancalari-Curto tiene su plan de contingencia.

Los rumores de zapateos que quiten la calma al congreso fueron lo que, hasta anoche, borró cualquier posibilidad de que concurra Néstor Kirchner como jefe del PJ. «No lo vamos a exponer», se argumentó. Por lo pronto, el patagónico parte hoy hacia El Calafate.

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    A la cúpula de conducción se le sumará, entonces, Balestrini, que será la máxima representación institucional porque tampoco está previsto que aparezca Daniel Scioli. Sería puro costo que el gobernador aparezca entreverado en una escaramuza entre peronistas. Con la única utilidad de normalizar la situación de la Junta, el congreso podrá leerse más en función de las presencias a través de las ausencias.

    Salvo la concurrencia de un pequeño batallón de críticos, algunos de los cuales animan una candidatura encabezada por Daniel Basile, el dato podría revelarloel faltazo de dirigentes que están en zona gris: integrados formalmente al PJ, pero con duras críticas sobre el manejo de Kirchner. En esa línea, el lunes un sector que acompaña a Basile, que se autodeclara como el grupo Sub-40 -son menores de esa edad, algo así como la APD (Adultez Peronista Disidente)- hará un show el lunes, en un teatro porteño, para denunciar los « manejos irregulares», dicen en la interna del PJ bonaerense.

    «Los vamos a enfrentar para que cuenten los votos», promete Basile, como cabeza de boleta, y en pose de declaración de guerra total: «Vamos a combatir al kirchnerismo donde sea y cuando sea».
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