Eco de un verano peronizado por la bulla que generó la intención de Néstor Kirchner de encabezar el intervenido PJ nacional, el peronismo bonaerense se prepara, obediente y gentil, a allanar uno de los pasos clave para concretar esa aventura.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El PJ que comanda José María Díaz Bancalari convocará a principios de febrero al congreso partidario provincial para elegir a los delegados bonaerenses al congreso nacional que se planea para el 7 de marzo. El dato es que al frente de esa boleta irá Daniel Scioli.
Será la primera incursión efectiva del gobernador en la vida partidaria, rubro que en algún momento parecía que quedaría en manos de su vice, Alberto Balestrini. Sin embargo, según confiaron fuentes del PJ, en este proceso Scioli tendría una presencia activa.
Mandatos vencidos
De hecho, salvo un veto -¿improbable?- de la Casa Rosada, el gobernador irá al frente de la lista de 270 congresales que se elegirán a fines de febrero en el congreso del PJ bonaerense convocado, exclusivamente, para ese fin: elegir sus delegados al congreso nacional.
Esos mandatos, se sabe, vencieron en diciembre pasado. Hay que remontar la historia para encontrarle una explicación: en 2003, cuando todavía era amigo de Kirchner, Duhalde ordenó elegir congresales nacionales y, como era su hábito, inundó las listas de leales.
En ese hecho se puede encontrar, quizá, el primer indicio según el cual el ex presidente pudo estar prevenido para un enfrentamiento futuro con Kirchner que, dos años después, en 2003, se concretó.
Pero ese pasado está muy lejos. O no. Por entonces, la lista de congresales la encabezó Felipe Solá. Cinco años después ese lugar lo ocupará Scioli. Es conocido el epílogo, parcial al menos, de la novela Solá-Kirchner.
Formalidades
Por lo pronto, el primer o el segundo lunes de febrero, Díaz Bancalari reunirá al consejo bonaerense para que convoque al congreso del PJ provincial, cumbre que de no mediar sorpresas ni contraórdenes, se reunirá a fines del mes próximo, unos días antes que lo haga el nacional.
Formalidades de ocasión que, sin embargo, les sirven a los bonaerenses, que hace tiempo piden normalizar el PJ nacional para demostrar su voluntad y su ímpetu para colaborar con ese proceso: en rigor,la provincia aporta 35% de los congresales nacionales.
Los tironeos son inevitables; cómo se armará esa única lista de 270 nombres todavía no se explicitó, pero no tardarán en hacerlo. Son muchos los que quieren participar del congreso que allane el desembarco de Kirchner como jefe del PJ.
Con Scioli al frente se diluye, hasta ahí, una disputa. A Balestrini le hubiese fascinado ser él el primero de la boleta porque lo podría haber mostrado como un anticipo de la futura pulseada por la jefatura del PJ bonaerense, cuyos mandatos vencen a fin de este año.
Volvemos al principio: alguna vez, Balestrini escuchó o creyó escuchar de Scioli que sólo se dedicaría a la tarea ejecutiva y le delegaría al matancero la tarea partidaria. En ese fraserío el vice creyó leer que Scioli no tenía intención de competir por el partido.
Esta vez deberá contentarse con ser, de nuevo, el número dos.
Dejá tu comentario