PJ: triple duelo quilmeño de dos K y neoduhaldista
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Anibal Fernández
Una anécdota de bares dice que a mediados del año pasado, siendo aún alcalde, Villordo lanzó un desafío público y arriesgó que «Gutierrez sería intendente cuando nieve en Quilmes». Casi una maldición -para él- el 9 de julio del 2009, la ciudad quedó cubierta de copos helados.
Ahora, alejado de su protector histórico -aclara que ya no tiene «nada que ver con Aníbal»Villordo se volcó a los brazos de Duhalde y el 19 de este mes abrirá la filial quilmeña del MPA, espacio que patrocina el ex presidente y ex gobernador bonaerense.
Por el lado de Aníbal Fernández la historia tiene sus recovecos. En los últimos meses perdió a sus herederos: Gurzi, actual diputado, chocó con el ministro cuando éste «bendijo» a Villordo para la reelección y tiempo después dejó directamente el anibalismo.
Ahora Gurzi tiene un pacto táctico con Gutiérrez, quien, además, sentó a la mesa de peronistas que lo postula para presidir el PJ de Quilmes, a Eduardo Camaño, sempiterno enemigo de Aníbal, que fue operador estrella de Roberto Lavagna y ahora fue recogido, vía Julio De Vido, por la mano K.
Esa sumatoria, dicen cerca del «Barba», representa a la gran mayoría del PJ quilmeño por lo que dan por hecho que ni Villordo, ni Fernández, se presentarán a competir en las elecciones internas del PJ programadas para el 30 de noviembre próximo.
En rigor, al ministro lo seduce más la posibilidad de lograr una butaca en el Consejo del PJ provincial pero, en la Tercera, hay sólo cuatro lugares para repartir y salvo un pedido muy fuerte de Néstor Kirchner, difícilmente abran la boleta para incluir a Fernández.
Por lo pronto, el ministro emplea a pintores de brocha gorda para que avisen, desde los paredones, que tiene ganas de conducir el PJ quilmeño. Desde enfrente lo desafían: «¿Se va a animar a jugar y perder por escándalo?». Camaño hace años que espera esa oportunidad.
Entre denuncias cruzadas y mudanza de fidelidades, el PJ de Quilmes se entretiene con una interna que se muestra soporífera en la mayoría de los distritos y que, en el plano provincial, encuentra como único atractivo el amague de un grupo K, el Movimiento Evita, de presentar una lista propia contra la postulación «vía Olivos» de Alberto Balestrini.
Se esperan, en simultáneo, algunas riñas -menores- en algunas islas del continente conurbano: en La Plata, donde Pablo Bruera alineó al PJ detrás de su postulación pero lo torea, casi en soledad Carlos Castagnetto; o en Almirante Brown donde Darío Giustozzi vive con la sombra acechante de Jorge Villaverde.
También hay tantos pretendientes casi como afiliados en Lomas de Zamora, histórico campamento donde el PJ ha invertido fortunas en primarias, como aquella entre Jorge Rossi -hoy intendente- y Osvaldo Mércuri, ex precandidato a gobernador en 2003.
P.I.




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