A 53 días de las elecciones presidenciales, Néstor Kirchner se convirtió, pese al silencio oficial, en protagonista directo del polémico escrutinio cordobés. La figura del jefe de Estado quedará aún más expuesta si el cada vez más opositor Luis Juez concreta ante la Casa Rosada su pedido de intervención al Poder Judicial de Córdoba.
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Por ahora, Néstor y Cristina de Kirchner callan, a lo Mauricio Macri. Intentan clonar la doctrina del gurú ecuatoriano del electo jefe de Gobierno porteño para municipalizar el conflicto cordobés. Pero ayer esta estrategia quedó agotada cuando Ernesto Martínez, apoderado del Frente Cívico y Social, involucró directamente al Presidente, ante quien planea presentar un pedido de intervención de la Justicia cordobesa si no se realiza un nuevo conteo «voto por voto» de las elecciones donde resultó ganador el kirchnerista Juan Schiaretti por apenas un punto.
«El gobierno nacional es el que, de acuerdo con el artículo 5 de la Constitución nacional, debe garantizar el normal funcionamiento del sistema republicano y de la administración de justicia. Si el gobierno advierte que uno de los poderes no funciona en alguna provincia, lo debe intervenir», bramó ayer el abogado Martínez desde Córdoba.
«Mañana -por hoy- empieza el escrutinio definitivo, pero no nos conforma que se haga a través de las actas. El Correo, que depende del ministro Julio De Vido, generó el domingo un bache informativo tan grande que no se sabe por qué el escrutinio tardó casi 18 horas. (Eduardo) Di Cola -titular del Correo- apagó el celular y no nos respondió ningún llamado», aseguró el apoderado del juecismo a este diario.
Ayer, el Frente Cívico y Social de Juez se presentó ante el Tribunal Superior de Justicia provincial para que se realice un recuento «voto por voto» (ver nota aparte), pero desde el sector de Schiaretti respondieron que esto debe hacerse a través del escrutinio definitivo, es decir, a través de las actas. El gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, quien también había guardado prudente silencio ante el escándalo electoral de su provincia, debió tomar parte y ayer grabó un mensaje televisivo en el cual solicita un recuento de votos «incuestionable» para garantizar la paz social.
Ante las insinuaciones del juecismo de exigirle a Kirchner la intervención de la Justicia local, el mismo Martínez despejó las dudas: «La situación es tan grave y tan tensa que si la Justicia no acepta nuestro pedido de abrir todas las urnas, estamos considerando seriamente que la administración de justicia no funciona. Y así el gobierno nacional deberá intervenir el Poder Judicial de Córdoba».
Juez, intendente de Córdoba capital, arrancó su campaña para las elecciones del domingo pasado como un kirchnerista moderado, con apoyo del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y de los radicales K, quienes aportaron su compañero de fórmula, Antonio Rins, el saliente jefe comunal de Río Cuarto. Pero después del cuestionadoescrutinio del fin de semana se fue convirtiendo gradualmente en un moderado opositor.
Ahora sus estrategas rechazan todas las expresiones de solidaridad y comprensión llegadas desde la Casa Rosada. Basta para eso detenerse en una declaración de Martínez: «No queremos ni la solidaridad ni manifestaciones de apoyo del gobierno nacional. Lo único que exigimos es que se abran las urnas, más allá del respaldo moral de la Casa Rosada». El apoderado del juecismo se refería específicamente a un llamado telefónico de Carlos Zannini a Juez, donde el secretario legal y técnico de la presidencia le aseguró que habría garantías para que no se cometa ningún fraude.
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