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• «Creo que debe hacerse un análisis razonable de lo que ha sido la gestión del presidente Menem. Ha habido, sin duda, un proceso de estabilización y modernización del país. Me parece que sólo un necio negaría que la Argentina ha cambiado mucho en la década del '90 y, en mi opinión, cambió para bien, para modernizarse, para integrarse al mundo, para terminar con los conflictos externos que teníamos, para incorporar masivamente la inversión de todo el mundo.»
• «Si en ese período no nos hubiéramos sacado las pérdidas de las empresas del Estado, hace rato que hubiéramos estallado. ¿Es que no recuerdan la situación del país en 1989? La Argentina vieja era inviable. Eso creo que está fuera de discusión. Para la información general, digo que no sólo se vendieron las empresas estatales. Menem también redujo las Fuerzas Armadas de 240 mil hombres a 90 mil. O sea, 150 mil. Hubo una reducción del gasto militar. Porque si bajó el número, también más importante lo que bajó en gasto, en inversión y en bienes de servicio. O sea, ha habido una reducción del gasto militar de una manera drástica en la Argentina. Se redujeron en un punto de PBI, que son más de 3.000 millones de dólares, las pérdidas del Banco Central, además de la venta de todas las empresas estatales. Lo que compensó toda esa reducción, en principio, fue el gasto de las provincias, que de 15 mil millones de dólares pasó a 37 mil millones, aumentaron todo, remuneraciones, personal, alguien se llevó el dinero.»
• «Agrego que hubo un cúmulo de circunstancias adversas, aparte de ciertos errores, que conspiraron en el final del gobierno justicialista. Se cayó nuestro principal socio, los precios de lo que producimos se derrumbaron en forma violenta y se encareció el financiamiento para los países emergentes como la Argentina. Quiero decir con esto que hubo una adversidad a enfrentar y eso hay que reconocérselo a Menem y a su ministro Roque Fernández.»
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