Previsible: los anti-K se "cuelgan" de Kirchner
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Néstor Kirchner
Otro detalle. Si la Junta Electoral avala el pedido del barrionuevismo de que sus boletas se cuelgen de la que encabeza Balestrini, se producirá un episodio delicioso: los laderos de Barrionuevo compartirán tira partidaria con Hugo Moyano y sus soldados.
En esa jugada, «Luisito» no está solo. También Marina Cassese, aplicada militante contra los Kirchner, aparece en Morón como parte de una boleta que también se cuelga del sello K. Cassese proviene del -y continúa en el- duhaldismo pero, en este caso, acepta la «conducción» del ex presidente.
Lo mismo ocurre con Gerónimo «Momo» Venegas, que además de mantener sus nexos fluidos con Eduardo Duhalde, ahora aparece como un promotor semioculto de la rebeldía de Felipe Solá. El jefe de «las 62» se había quedado quieto a la espera de una amnistía que nunca llegó. Especulaba con que Moyano salga como garante y convenza a Kirchner de que le permita renovar como consejero gremial en el PJ bonaerense. No está claro si el patagónico se negó o si el camionero no hizo todos los esfuerzos que Venegas esperó que haga.
Al final, «Momo» se recluyó en Necochea y, para seguir incorporado al PJ, se anotó como candidato a presidir el partido de ese distrito. Hacia arriba, se cuelga de las listas seccionales y las provinciales del kirchnerismo. Verticalidad peronista y K.
Con un criterio similar, podría medirse la conducta de otros dirigentes. Sangro Guzmán, de Escobar, que fue mano derecha de Luis Patti, pero ahora, luego de integrar el Paufe por años, recuperó su ficha de afiliación al peronismo y se alinea como un pingüino más.
Algo similar puede decirse de José «Yiyo» Fiezzi, quien se anotó en Quilmes, bajo el paraguas-K, al que entró luego de alquilar carpas a los militantes oficialistas durante el conflicto del campo. Antes, fue un ferviente antikirchnerista. Tarde pero seguro.
Otros ni siquiera se decidieron a pelear: es el caso de Oscar Rodríguez, que volvió a negociar con Aníbal Regueiro en Presidente Perón, pero mientras tanto negoció que su mujer, Mabel Müller obtenga una butaca como consejera por la rama femenina.




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