Estados Unidos dio ayer las primeras muestras concretas de molestia con la Argentina desde la asunción de Néstor Kirchner. El número 2 del Departamento de Estado, Roger Noriega, fue quien se mostró más duro. Dijo que la política argentina hacia Cuba es «decepcionante» y fustigó al canciller Bielsa por no haberse reunido con disidentes durante su último viaje a la isla. Bielsa respondió calificando las críticas de «agraviantes» y hasta se quejó ante el embajador Lino Gutiérrez. El representante norteamericano ante la OEA, John Maisto, también salió a recordar al gobierno que la única forma de reducir la pobreza «es hacer que crezca el sector privado». Y advirtió que, para crecer, hay que mantener una relación «responsable» con los organismos de crédito. La molestia de la Casa Blanca se remonta a la cancelación de las maniobras militares conjuntas por el entredicho en torno a las inmunidades pedidas para las fuerzas norteamericanas. Hay que tener en cuenta la necesidad de George W. Bush de asegurarse el voto cubano de Florida, crucial para su reelección. En la última negociación con el FMI, EE.UU. dio un apoyo valioso para evitar que el país entrara también en default con los organismos internacionales. Se abre así un fuerte interrogante en momentos en que la Argentina vuelve a enfrentar presiones del Fondo para aumentar los pagos de deuda.
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«Lamento estas manifestaciones parciales, sesgadas, en relación con la política exterior argentina que me afectan y agravian», dijo el canciller a la agencia «Télam». Informate más
«Estas preocupaciones serán abordadas bilateralmente con el presidente Néstor Kirchner, posiblemente en el contexto de la cumbre presidencial americana que se realizará el lunes y martes próximos en Monterrey», añadió según los despachos.
«Estoy particularmente decepcionado con el canciller argentino Rafael Bielsa, porque se negó a entrevistarse con disidentes cubanos durante la visita que realizó a La Habana en octubre... La Argentina es un país independiente y su presidente, que ha sido elegido por voto popular, puede adoptar la política exterior que desee. No voy a sugerirle qué hacer», señaló Noriega en declaraciones particularmente duras.
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