25 de agosto 2008 - 00:00

Promete Cristina ir a dominio de De Angeli

Alfredo de Angeli
Alfredo de Angeli
El jueves hará una primera aproximación, un tanteo en Villa Paranacito, a la vera de la Ruta 14 -apenas unos kilómetros después de Zárate Brazo Largo- del clima en Entre Ríos, una de las provincias que más ardieron durante el conflicto entre el campo y el gobierno.

Si ese ensayo resulta positivo, el viernes Cristina de Kirchner desembarcará en Gualeguaychú, ciudad desde donde construyó su protagonismo -primero contra las pasteras; luego por las retenciones- Alfredo de Angeli, el más temido (por el gobierno) de los dirigentes rurales.

La Casa Rosada planificó con detenimiento las dos visitas, en el marco de una gira que esta semana la llevará a otras provincias. Pero, claro, la escala de Gualeguaychú es seguida con más atención y está, además, a tiro de teléfono para suspenderse.

De hecho, en la ciudad se anunciaron dos concentraciones para recibir a la Presidente: una de los asambleístas que protestan contra Botnia y otra de los chacareros que veneran a De Angeli. Prometen, las dos, ser pacíficas; pero, también, críticas del gobierno.

En Balcarce 50 tratarán de mostrar a la Presidente con un gesto de ir al foco del conflicto, pero, sobre todo, con un sesgo de no discriminar -en el otorgamiento de obras- a una de las ciudades que más cuestionan al gobierno: por las pasteras y por el agro.

No en vano Cristina de Kirchner estará allí para inaugurar un barrio de viviendas, aunque el dato principal será su participación en la puesta en funcionamiento de una planta de urea, fertilizante que se pondrá en venta a 500 dólares la tonelada, casi la mitad del precio de mercado.

  • Propósito

    Es una medida que apunta, sin amagues, a contentar a los productores que entre sus demandas post Resolución 125, se quejan del notable incremento de los precios de los fertilizantes, lo que, aseguran, reduce ostensiblemente su nivel de rentabilidad.

    Todo, sin embargo, está en suspenso. La avanzada oficial hará un informe de situación y luego se definirá si la Presidente viaja o no a Entre Ríos, donde se espera la presencia de De Angeli, que juega de local, para hacer contrapeso al desembarco de la Presidente.

    El caso entrerriano figura entre los asuntos que agendan los Kirchner para tratar de recuperar algo del protagonismo perdido. Allí mantienen la lealtad de Sergio Urribarri, el gobernador, pero Jorge Busti está distante -¿se abrió una puerta?- y el clima callejero es duro con el gobierno.

    Además, un desembarco medianamente calmo en esa provincia podría proyectar, luego, arribos a otras más calientes como Córdoba -se cayó la visita del 2 de setiembre- y Santa Fe.

    Pero Entre Ríos, y sobre todo Gualeguaychú, se asemeja demasiado a un duelo personal entre los Kirchner y De Angeli, a quien el gobierno ubica en el podio de sus más detestados.
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