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25 de enero 2007 - 00:00

"Que Macri diga de qué jugará"

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«Algunos deben decir dónde serán candidatos.» No fue preciso que Roberto Lavagna especifique que su queja era contra Mauricio Macri, que todavía tiene encapsulada la decisión de pujar en la presidencial de octubre o, en cambio, insistir por la jefatura porteña.

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Juan Carlos Blumberg evitó alimentar el juego de reproches que le planteó el ex ministro pero disparó, con su usual tono de lamento, un buscapié: «Doctor, tenemos que terminar con el vedettismo de los políticos». Lavagna sonrió incómodo porque la frase le estaba dirigida.

De hecho, en el diálogo telefónico que mantuvo hace 10 días con el ingeniero, se excusó acudir a un encuentro cuando en rigor su postura está clara: debe ser él, Lavagna, como «candidato a presidente», el que convoque a una mesa de diálogo de la oposición.

Está claro que Macri es el punto discordante. Desde el día que, luego de estar casi un mes en Europa y citarse con el porteño, Blumberg se lanzó a promover una mesa de unidad, Lavagna creyó detectar los indicios de que era una emboscada pergeñada por el macrismo.

Ayer lo clarificó a modo de confesión cuando le pidió a Blumberg que equilibre su convocatoria y, una vez que eso ocurra, estaría dispuesto a sentarse en la mesa:

-Están Macri, López Murphy y Sobisch, que son aliados entre sí. Tendría que ampliar la mesa...

-También la voy a llamar a Stolbizer -informó Blumberg.

-¿Por qué mejor no llama al presidente del partido? - dijo Lavagna.

-Sí, por supuesto... -le respondió el ingeniero y, a mano, anotó el celular que le dictó el anfitrión.

Con eso, Lavagna logró -o supone que logró- condicionar a Blumberg al obligarlo a equiparar las fuerzas y sectores que se citarán en esa mesa. De hecho, hace días Francisco De Narváez rastrea al ingeniero para que lo incluya en su nómina de adherentes.

Con De Narváez y la UCR oficial, Blumberg acercaría a delegados del lavagnismo para satisfacer la demanda del ex ministro. Una vez dado ese paso, presumen cerca del ingeniero, serían las condiciones propicias para que se sume Lavagna, luego de que sus escuderos ocupen posiciones.

¿Cuando ocurrirá eso? No se sabe, pero podría darse en marzo. ¿Hay certezas? Ninguna en la medida en que no haya una tregua entre Macri y Lavagna. Es más: apenas abandonó Saavedra, el padre de Axel se comunicó con Margarita Stolbizer y pactó una cita para el martes próximo.

Un detalle: Stolbizer es la oposición interna a Morales, está en una cruzada contra la UCR lavagnista y se mueve muy cerca de Elisa Carrió. ¿Fue ingenuo el ingeniero al dar ese paso que implica otorgarles una butaca en la negociación a los radicales díscolos? No parece.

Cordiales, por una hora con cuarenta y cinco minutos, Lavagna y Blumberg cruzaron opiniones sobre una larga agenda de asuntos sin que haya contrapuntos salvo en lo referido a la mesa y la incidencia de Macri, a quien Lavagna no menciona aunque todo el tiempo hace referencia.

P.I.

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