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El próximo asunto a tratar, que está en comisión, es el de ceder a asambleas barriales las instalaciones del que fuera Hospital Portugués, una clínica tapiada hace cuatro años por la Justicia mientras se sigue una liquidación. Hace un mes derribaron la pared asambleístas que se instalaron allí y la comunidad portuguesa, propietaria del inmueble e instalaciones, piensa apelar a los diplomáticos para pedir la desocupación. Otra clínica, tomada por sus personal, sería otro caso a ingresar por los despachos de los legisladores.
Hasta ahora las leyes hicieron que el Gobierno porteño, expropiando bienes muebles, los cediera en comodato a los trabajadores para su explotación. El caso de la clínica portuguesa es distinto, fue usurpado con idea de instalar un comedor comunitario. La izquierda, que es la que fogonea las leyes de expropiación que luego avala
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