Entre las clásicas acusaciones cruzadas y un cóctel que mezcla desde el origen del caso AMIA, política, diplomacia y justicia, la organización Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a la AMIA consideró ayer como «descabellada» la declaración del fiscal federal iraní Ghorbanali Dori-Najafabadi, quien dijera el último día del año pasado que su país iba a demandar al gobierno argentino por haber acusado a cinco funcionarios iraníes de ser los supuestos responsables de la voladura de la AMIA en 1994.
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En declaraciones radiales, el miembro de esa agrupación de la comunidad judeo-argentina Sergio Burstein sostuvo también que hay que denunciar frente al mundo lo que el fiscal Najafabadi «pretende hacer con un informe avalado por el ex presidente argentino Néstor Kirchner y más de 80 países», en alusión a las órdenes de captura de esos funcionarios, formalmente libradas por la Asamblea General de Interpol hace dos meses.
Además, reiteró que la investigación por la voladura de la AMIA «no se trata de sionismo o imperialismo, sino que es un tema de la sociedad argentina toda».
El lunes pasado, el fiscal islámico había acusado a su par argentino Alberto Nisman de servir a un «plan propagandístico sionista que apunta a involucrar a Irán en el ataque de julio de 1994».
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