Citó al gobernador Felipe Solá en su casa ayer a la mañana y le dijo no al ofrecimiento de ser candidata a vicegobernadora de la provincia de Buenos Aires en la elección prevista para el 14 de setiembre próximo. Será posterior a la interna del justicialismo del 30 de marzo, aunque este cronograma ya ha sido impugnado ante la Justicia por dos agrupaciones: el radicalismo bonaerense y las huestes de Ricardo López Murphy. Chiche le recriminó el chiste que había lanzado Felipe Solá («a mí las mujeres nunca me dicen que no»). Y lo plantó. Pero luego el entorno duhaldista más ultra se reunió con Chiche. Insistió en que «no soy segunda de nadie. Respeto las decisiones de mi marido (el presidente Eduardo Duhalde) porque siempre acierta. Pero segunda no. Me presentaré a candidata a gobernadora dentro de 4 años (Felipe Solá, aunque ganara, no puede repetir porque cumpliría 2 períodos electos)». El duhaldismo ultra hizo hincapié en que en preferencia de voto ella está segunda (detrás de Aldo Rico) en territorio bonaerense. Agregaron lo que más enardece a los Duhalde y sus ultras: la posibilidad de que a partir de este año tengan que abandonar el gobierno nacional (confían poco en el triunfo de Néstor Kirchner) y que sin ella en la fórmula corren el riesgo de perder también la provincia de Buenos Aires. Esto hizo meditar a Chiche, que siempre sostuvo, con su visión, «hicimos todo, bancamos la crisis y tenemos que irnos, no es justo». Pero no hay definición. Quedan las dudas.
Esa actitud del público que acercó el local El anuncio confirma la realidad de diferencias muy profundas dentro del duhaldismo de Buenos Aires sobre la candidatura de
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