Eduardo Duhalde hizo ayer un balance de su gestión delante de 400 funcionarios, a los que pidió que se aplaudieran a sí mismos por los éxitos obtenidos. Omitió mencionar en el repaso a Jorge Remes Lenicov e Ignacio de Mendiguren. A la salida, los cronistas le preguntaron por el olvido. Sin pestañear, reconoció que "ésa fue la etapa del derrumbe". Con una mención especial a su esposa Chiche, comenzó los halagos a sus ministros con Jorge Matzkin. Elogió la reforma política que se impulsó desde Interior, justamente la que estableció las internas abiertas para definir candidatos presidenciales a las que ahora se opone Duhalde. Casi una broma.
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