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La misión diplomática a Roma, una religiosa búsqueda de poder, le va como un guante, su historia política refleja que se maneja bien entre uniformes, sean éstos de militares, dirigentes sindicales, comisarios y prelados.
Para equilibrar esa imagen y aventar sospechas de traición y obviamente porque el dinero de la ayuda económica esencial que necesita el país viene del FMI, el canciller hará una escala en Washington. Allí podrá contactarse con el titular del Departamento de Estado,
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