Todos los partidos políticos, salvo los que acuerden listas únicas, deberán definir en internas simultáneas y abiertas las candidaturas que competirán en las elecciones del 23 de octubre. Anoche, el gobierno tenía decidido llamar a esos megacomicios para el 7 de agosto a pesar de algunas tachas sobre la fecha. La duda que los gana es que ese día se celebra la festividad de San Cayetano, una circunstancia que no saben si es conveniente a juzgar por la problemática del empleo. El decreto que reglamenta las internas permite anotar candidatos hasta 30 días antes de la compulsa. Es funcional a la necesidad de Kirchner de ganar tiempo: para montar una estructura con la que enfrentar a Duhalde o, ante un acuerdo, para mantener a Cristina Fernández «tapada» hasta pocas semanas antes de la elección.
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De inmediato, palpó inoportuno unir el torbellino partidario a esa celebración -cuando atronan las quejas por la ausencia presidencial en los funerales del Papa- y empujó a tantear una fecha alternativa -sin descartar la original- para el Informate más
Pero sólo duró un instante: anoche, el gobierno tenía decidido que el 7 de agosto, en las 23 provincias y en Capital, todos los partidos -salvo los que anuden listas de unidad- definan sus candidatos en internas abiertas, obligatorias (excepto lo citado) y simultáneas.
Amaga con ser una tarde febril:
Sin embargo, más allá de santos y domingos, la decisión de Kirchner de
Lo formal, que está inocultablemente atado a la táctica política del Presidente, ayer lo anunció el ministro del Interior,
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