Julio Cobos avanzó ayer con su estrategia de liderar en el Congreso el debate sobre la ratificación de las retenciones móviles. El vicepresidente convocó para el lunes a los gobernadores de todas las provincias sojeras a discutir el proyecto enviado por Cristina de Kirchner. Aunque en principio diez oficialistas y opositores, como Juan Schiaretti y Hermes Binner, le confirmaron la presencia, por la noche algunos comenzaron a excusarse. La acción de la Casa de Gobierno, que ya recela de la autonomía que tomó Cobos en este tema, consiguió, por lo menos, que el chaqueño Jorge Capitanich se bajara del convite sin dar explicaciones. El mendocino, quien fue el primero en recomendar a los Kirchner la opción parlamentaria para descomprimir la crisis con el campo, seguirá igual con la convocatoria.
Julio Cobos, Cristina de Kirchner y Néstor Kirchner.
Julio Cobos siguió hilvanando ayer su estrategia para conseguir que el Congreso debata la ratificación de la Resolución 125 y el paquete de leyes sobre el agro que el kirchnerismo le está armando.
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El vicepresidente quedó en medio de la escena cuando apuró la estrategia de enviar la resolución al Congreso para descomprimir la discusión con el campo. Ayer convocó a un grupo de gobernadores de provincias productoras de soja para discutir el lunes los consensos para negociar la votación que pretende el gobierno.
Inmediatamente tuvo la respuesta afirmativa de una docena de ellos, aunque poco después pareció que la Casa Rosada activó sus teléfonos para limitar el campo de acción del mendocino y algunos se bajaron de la reunión.
Así, estarán presentes el cordobés Juan Schiaretti, que ayer lo confirmaron, el sanluiseño Alberto Rodríguez Saá y el santafecino Hermes Binner. Uno de los primeros en confirmar su presencia y luego cancelar fue el chaqueño Jorge Capitanich, que a la noche no quiso dar explicaciones sobre su ausencia a la convocatoria del vicepresidente. Así, puso en duda la presencia de otros gobernadores del ultra oficialismo a los que Cobos daba como seguros como el salteño Juan Manuel Urtubey, el entrerriano Sergio Urribarri y el pampeano Oscar Jorge. Pero siguen confirmados en esa lista los radicales santiagueño Gerardo Zamora y el correntino Arturo Colombi. Semejante armado hizo temer ayer al kirchnerismo que podría perder el control de la votación, sobre todo porque algunos de esos gobernadores tienen pleitos pendientes con la Nación que van más allá de las protestas de los productores agropecuarios en sus provincias.
El único gobernador que le anunció por adelantado que no estaría presente fue Daniel Scioli. La coartada para ese día, justo a las 11:00 hora en que Cobos citó al Senado, es más que perfecta: estará junto a Cristina Fernández de Kirchner un acto en Campana.
Idea
Con la presión entre el gobierno y su crisis, el descontento de los radicales K que él lidera y el peronismo que lo mira con desconfianza, Cobos pareció sobrevolar ayer todos esos inconvenientes. De hecho ni siquiera se inmutó cuando se le preguntó si no temía la ira de Cristina de Kirchner por haber convocado a dialogar al Senado a gobernadores como Juan Schiaretti: «Fue una iniciativa mía. La idea es escuchar las opiniones de quienes tienen la representación popular. Lo decidí sin necesidad de consultar con el gobierno, es un tema que está en el Parlamento. Ayer hablé con Alberto Fernández y Florencio Randazzo y ninguno de ellos me presentó objeciones», dijo.
Por ahora esa autonomía parecería indicar que las gestiones del vicepresidente cuentan con el visto bueno de la Presidente. De hecho fue él quien recomendó mandar las retenciones al Congreso y uno de los primeros en conocer esa estrategia de descompresión del gobierno.
«¿Acaso no vamos a escuchar la palabra de los gobernadores? Primero armaremos una reunión a solas con ellos y después la ampliaremos a los legisladores que ya me pidieron estar presentes», decía ayer Cobos.
Por eso justificó con tranquilidad el haber avanzado en la negociación de la ley -abierta o cerrada- hasta límites que el peronismo del Senado comenzó a ver como peligrosos.
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