A pesar de las críticas desde la oposición por la tardía aparición -recién al cierre de esta edición- del dictamen firmado anteayer, el kirchnerismo avanzará en el Senado con su plan de aprobar la semana próxima la reforma judicial, donde tiene número de sobra para empujar cualquier proyecto. Mientras tanto, en Diputados, Sergio Massa puso paños fríos a la disputa, pidió “desdramatizar” la situación e incluso avanza con una agenda paralela para reactivar la Cámara baja, cuyo protocolo de trabajo virtual sigue vencido.
En las últimas horas, los cruces entre oficialismo y oposición en el Senado no mermaron con respecto a la reforma judicial. Por caso, la macrista Laura Rodríguez Machado mantuvo un ida y vuelta de misivas con la titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, la ultra-K María de los Ángeles Sacnun, por un dictamen que recién apareció anoche, a más de 24 horas de haber pasado a la firma del mismo.
De hecho, en la oposición apuntaron a que el despacho que circuló anoche contaba sólo con las firmas digitales de Sacnun; del presidente de la comisión de Justicia y Asuntos Penales, Oscar Parrilli, y de la legisladora oficialista Anabel Fernández Sagasti. Desde el macrismo también insistieron en que el ingreso no había sido oficializado en la Mesa de Entradas del Senado. Sin embargo, desde el entorno de Cristina de Kirchner restaron importancia a esta situación y dieron por finalizada la discusión, al enviar un archivo con los 19 senadores que apoyan el dictamen.
Al no poder replicar la mayoría absoluta que el Frente de Todos tiene en el Senado, y tras la sumatoria de aliados circunstanciales que rechazan el proyecto del Gobierno -como el lavagnismo y los peronistas cordobeses, entre otros-, Massa activó una vía paralela en Diputados para bajar la tensión.
“Tenemos varios temas que resolver y aspiramos a que todos los diputados trabajen, se sienten en sus bancas o se conecten por teleconferencia porque tenemos un tema muy importante”, señaló el tigrense.
Massa además agregó que “no hay ningún apuro” para debatir en la Cámara baja la reforma judicial y que “hay que aprender a desdramatizar un poco el tema”. En esa línea, apuntó a bajar el tono de la discusión ya que, si no, “la sociedad ve circo, pero no ve resolución a sus problemas”.
Por otra parte, Massa dijo: “Nosotros los proyectos los planteamos como instrumentos para debatir y aceptamos permanentemente modificaciones, opiniones, proposiciones. A mí me gusta mucho la oposición que propone y colabora en el Gobierno”.
La agenda paralela de Massa incluye el flamante proyecto -en realidad, guardado desde hace meses, tras pedidos de gobernadores opositores y también kirchneristas- de Defensa de los Activos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Sistema Integrado Previsional (FGS), que contempla un plan de refinanciación de deudas de las provincias con la ANSES, y establece un nuevo sistema de financiamiento para el pago a jubilados adheridos a la Ley de Reparación Histórica de 2016.
Otro proyecto estancado en Diputados es el de ayuda al turismo, que fue aprovechado en el Senado para lograr una iniciativa de consenso entre oficialismo y oposición. Sin embargo, y más allá de las buenas intenciones que muestra Massa, los legisladores de Juntos por el Cambio criticaron al tigrense por no haber convocado, desde hace más de 10 días, a una reunión de Labor Parlamentaria para discutir la renovación del protocolo de sesiones virtuales.
El plan del macrismo es acordar con Massa una renovación “sesión por sesión” para, por ejemplo, votar el proyecto sobre las deudas de provincias con la ANSES, que aún no tiene giro a comisiones. Aún no fueron convocados, y creen que dar aval por 30 días permitiría una ventana para el tratamiento de la reforma judicial. En menos de un mes, llegará a Diputados el Presupuesto 2021.
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