No Hablar. Esa parece haber sido la orden para los funcionarios del Gobierno Nacional y bonaerense tras el violento asalto que sufrió el vicejefe de Gabinete, Jorge Rivas, esta madrugada en el distrito bonaerense de Lomas de Zamora.
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Pasadas ya más de 10 horas desde que ocurrió el episodio, ni su jefe directo, Alberto Fernández, ni el responsable de la policía, el ministro del Interior Alberto Fernández, salieron a comentar el incidente que por estas horas tiene a Rivas peleando por su vida. Tampoco lo hicieron el gobernador bonaerense, Felipe Solá, ni su ministro de Seguridad, León Arslanian, teniendo en cuenta que todo ocurrió en la provincia de Buenos Aires.
Sorprende el mutismo oficial ya que desde temprano hubo versiones encontradas sobre el episodio y nadie salió despejar dudas. Los únicos que pusieron claridad fueron los médicos, quienes en seguida dieron datos de lo que le había ocurrido al segundo de Alberto Fernández.
En principio, se dijo que el funcionario se había descompuesto al salir de una farmacia y ladrones le habrían robado su auto aprovechándose de su indefensión. Esta hipótesis fue rápidamente desechada por los investigadores luego de que uno de los médicos que lo atendió confirmara que Rivas sufrió una herida cortante en la cabeza, que le produjo un derrame cerebral. Desde ese momento se empezó a aclarar el panorama y comenzó a hablarse de que lo habrían golpeado fuertemente para robarle.
Por el sanatorio Itioz, donde estuvo internado Rivas hasta ser trasladado al Fleni, desfilaron algunos funcionarios de tercer rango, pero ninguno hizo comentarios sobre qué fue lo que pasó en la madrugada. En un momento, se especuló sobre una posible visita de Alberto Fernández, algo que aún no ocurrió.
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