17 de diciembre 2003 - 00:00

Sin Kirchner, gobernadores PJ pedirán investigar coima

Con elenco acotado, la liga de gobernadores del PJ intentará sin Néstor Kirchner hacer equilibrio sobre el espinoso escándalo de los sobornos en el Senado, tema que alterará el debut de la CAP modelo 2004 que se presentará oficialmente esta tarde durante una cumbre en Capital Federal.

En lo formal, los caudillos del PJ repasarán la anodina agenda oficial. Pero su atención estará en las imputaciones explosivas de Mario Pontaquarto. De hecho, dos de los mencionados por el «arrepentido» estarán sentados a la mesa: el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, y su par de La Pampa, Carlos Verna.

Incluso, el jujeño Eduardo Fellner tuvo que desactivar el debate. «No vamos a hacer un circo» con este tema, avisó antes de aterrizar en Aeroparque el coordinador de la CAP que esperaba celebrar en ese encuentro su proclamación extraoficial como jefe del PJ nacional.

Pero las coimas del Senado meterán la cola. Ayer, de hecho, había dos posturas: un grupo proponía «criticar» a Pontaquarto pero otro consideraba que lo más oportuno sería un planteo duro respecto de sancionar, una vez que se expida la Justicia, a los implicados.

El cordobés José Manuel de la Sota y el santafesino Jorge Obeid -como antes lo dijo Jorge Busti, de Entre Ríos- fueron los más ácidos al respecto: «Los coimeros tienen que ir presos», dijeron a dúo.

Fellner
abordó ese punto. «No hay que apresurarse ni pretender sacar efectos políticos porque la ciudadanía pide que esto se analice con transparencia y racionalidad, y que no se convierta en un circo», dijo el jujeño para anular la posibilidad de sanciones.

Sin embargo, los peronistas son especialistas en alquimias y esta tarde harán un pronunciamiento público, desapasionado, que se limitará a pedir que la Justicia investigue «a fondo» el hecho denunciado.

• Descartados

Si la cita no estuviese precedida por los dichos de Pontaquarto, los gobernadores se hubiesen peinado para la foto, aprobado sin chistar un temario inocuo y pactado la nominación de Fellner a la jefatura de la CAP como mensaje de Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde.

Pero no fue así. Y quizá por eso varios gobernadores citados con tiempo, sobre el final se «bajaron» de la reunión. Hasta ayer estaban descartadas las presencias del
De la Sota, del salteño Juan Carlos Romero y de la santiagueña «Nina» Aragonés de Juárez.

Sí, en cambio, asistirán
Felipe Solá (Buenos Aires) -que tuvo que suspender una teleconferencia con empresarios italianos-, el santafesino Jorge Obeid, el entrerriano Jorge Busti, el chubutense Mario Das Neves, el formoseño Gildo Insfrán y el santacruceño Sergio Acevedo.

Faltaba confirmar anoche el derrotero de
Carlos Rovira. Sobre el misionero pesa un pedido de suspensión -presentado por Ramón Puerta en el PJ provincial- que, a pedido de Kirchner, quedará desactivado en breve. «Fue por afuera, ¿pero quién tiene el peronómetro?», arguyen los kirchneristas.

Tampoco estaba claro qué hará
Alberto Rodríguez Saá, puntano que se ejercitó en los últimos días en el tiro al Chacho, deporte preferido de los peronistas ése de embestir contra el ex vicepresidente. Sí se esperaba la presencia del riojano Angel Maza.

«Todos fueron invitados: que vengan o no ya no depende de nosotros»
, confiaron ayer fuentes del PJ cuando se las consultó sobre la ausencia de esos mandatarios.

Excusas para anotar: hoy, por la mañana,
De la Sota estará en Casa de Gobierno y al mediodía viajará a Córdoba con Kirchner para compartir un acto en General Levalle. Romero, en tanto, está más agitado: debe recibir al embajador francés que hoy visita Salta.

El resto dirá presente.
Eduardo Camaño, como jefe del Congreso del PJ; el vice de Corrientes, Eduardo Galantini, y el apoderado partidario, Jorge Landau, se amontonarán en las oficinas de la calle Matheu junto a los mandatarios y, posiblemente, el vicepresidente, Daniel Scioli.

Lo lateral al tema Senado será formalismo puro: convocarán para 2004 al Congreso del PJ para reformar la carta orgánica partidaria e introducir cambios en los órganos, sobre todo la creación de una
«mesa de conducción» con un delegado por provincia.

Se trata de las bases del proceso de normalización que tras el forcejeo judicial con
Carlos Menem por el control del partido inició Duhalde -luego con el aporte de Kirchner- y que marcará el fin de la presencia menemista en la grilla oficial del PJ nacional.

Eso, claro, en la medida en que la crisis del Senado lo permita.

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