La novedad de ayer para la delegación argentina es la inclusión de Rafael Folonier como el tercer integrante del equipo de «comisionados» locales. Se trata, luego de la caída en desgracia del ex negociador de todos los temas comerciales importantes con Venezuela, Claudio Uberti, del nexo más importante del gobierno argentino (el de Néstor Kirchner y el de Cristina de Kirchner) con Hugo Chávez.
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Folonier, que detenta el cargo de secretario de Provincias, conoce hoy más que nadie los vínculos políticos del bolivariano en la Argentina, incluyendo los grupos piqueteros afines al gobierno vía la adhesión a Venezuela. Entiende entonces Kirchner que Folonier puede servir en algún momento como principal comunicador entre el ex presidente y los venezolanos en la misión a la selva.
Ayer fue Alberto Fernández el que salió a defender la «comisión» de Kirchner a la jungla colombiana. Según el jefe de Gabinete, la participación del ex presidente en el proceso de liberación de los rehenes tiene sólo un «sentido humanitario» y estimó que no debería «molestar a nadie», en relación directa con los Estados Unidos y la supuesta molestia del gobierno de George W. Bush de la presencia de la participación argentina en Colombia.
Según Fernández, «no estamos acá discutiendo ninguna otra cosa que no sea que esta gente recupere la libertad. Hacen falta garantes internacionales que preserven la integridad física de los rehenes y de todos cuantos van a participar del operativo de liberación».
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