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7 de septiembre 2007 - 00:00

También a dos puntas

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Viejo hábito, invitan a «Cangallo al 1300». Pasado el mediodía, después de mostrarse los dientes, las dos fracciones del socialismo -paradójicamente- unificado compartirán hoy un congreso nacional sin sangre ni furia que explicitará el pacto del 29/10.

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Aliados en la premisa de evitar una fractura, los sectores pro Kirchner y los pro Carrió compartirán -no sin recelos- una cumbre nacional que evitará todos los movimientos críticos. Es decir: se adormecen las disputas hasta después de las elecciones.

Así, el socialismo pacta una tregua hasta el 29 de octubre. «La decisión es preservar la unidad del partido. No queremos que la coyuntura electoral nos haga cometer errores y arruine la gran hora de la victoria de Binner», se indicó ayer desde la cúpula del PS.

En ese marco, Rubén Giustiniani logrará, acaso entre algunos abucheos, que se ratifique lo resuelto en el Congreso que el PS hizo en mayo pasado, donde se impuso la postura de respaldar la candidatura de Elisa Carrió, a pesar de la resistencia del grupo cercano a los Kirchner.

Anteayer, Giustiniani fue proclamado candidato a vicepresidente de Carrió. Tras ese paso, el santafesino quiso tener su propio altar y mantuvo en pie el Congreso que, en los hechos, funcionará como lanzamiento propio.

En tanto, el ala pro Kirchner conseguiría que se deje en «stand-by» el operativo expulsión que en su momento se puso en marcha desde el Comité Nacional contra Jorge Rivas y Ariel Basteiro, uno y dos del PS bonaerense, que se sumaron al staff kirchnerista.

El pacto de no agresión -que también podría llamarse «el 29 todos socialistas, sin importar qué boleta integramos»- incluye, además del OK a Giustiniani y el congelamiento de las amenazas de sanciones, una libertad de hecho en los acuerdos provinciales.

De ese modo, sin el PS -jurídicamente- en el tablero, por lo que Giustiniani se incorporaría a la Coalición Cívica de Carrió como extrapartidario, se liberarán los acuerdos por distritos. Por caso: en Capital el PS llevará boleta propia y en Buenos Aires integrará el FpV.

El interrogante giraba, anoche, en torno a Hermes Binner, reciente ganador en Santa Fe, que será el primer gobernador socialista de la historia. Para no romper su neutralidad, Binner no estará mañana en el show de proclamación de Giustiniani.

Sin confrontación explícita, resultará difícil determinar cuánto acumula cada bando. De todos modos, se puede ensayar una aproximación:

  • El ala pro Carrió, que capitanea Giustiniani, como presidente del PS, controla el partido porteño bajo el mando de Roy Cortina y domina la filial Santa Fe, mientras dice tener un amplio predominio en el resto de las provincias con la excepción de Córdoba y Buenos Aires. Sin embargo, controlaría la mayoría en el Congreso.

  • El sector pro Kirchner, que tiene como máximo exponente a Rivas -vicejefe de Gabinete-, domina el PS de Buenos Aires, tiene como aliado al socialismo cordobés de «Pato» García y, como dato simbólico, domina el PS de Santa Cruz. Además, formó un PS paralelo al de Cortina, que ordena Héctor Polino. Rivas le dijo a Alberto Fernández que 12 distritos « apoyarán» la postulación de Cristina de Kirchner.

    P.I.
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