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28 de diciembre 2007 - 00:00

También primer paro por mil despedidos

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Si le faltaba algo al fin de año de Mauricio Macri, horas después del brindis deberá soportar el primer paro de empleados municipales a su administración con batucada incluida.

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Se lo dosificarán, como las cuotas del ABL, en rechazo al despido de unos mil trabajadores, aunque parte de la puja es, por cierto, si el plantel a desplazar cumple o no funciones efectivamente.

Según el Gobierno porteño, se trata de trabajadores enrolados en el llamado Decreto 959 -que consistió en una segunda etapa del blanqueo de contratos que aún mantiene la Ciudad- que habrían ingresado a los despachos municipales en los últimos seis meses y que si bien muchos cumplen tareas en la actualidad, responden a «nombramientos políticos».

Pero el gremio donde se alistan los municipales porteños considera que el jefe de Gobierno no cumplió con sus anuncios y que hasta ha reconocido que «no son ñoquis» pero que «hay que despedirlos igual».

Previsible, el sindicato acordó un paro de actividades que no será de largo plazo pero incomodará a la gestión macrista, que se verá como debutante ante estos avatares. Será quizá el primer jefe de Gobierno que tolere una embestida de esas características a menos de un mes de asumir el puesto.

La medida de fuerza se la hizo conocer ayer el grupo que conduce el sindicalista Patricio Datarmini, quien está al frente de las negociaciones paritarias, a los representantes del Gobierno porteño.

En principio, en las reuniones que comenzaron antes de que Macri asumiera, gobierno y sindicato habían sellado un pacto clave: «despedir a los que no trabajan». Los gremialistas insistieron en que «no vamos a amparar ñoquis», pero según entienden hubo un giro, probablemente al corroborar la deuda flotante que hereda Macri de la administración Telerman. Por eso les comunicaron a los caciques gremiales Datarmini, Amadeo Genta, Alejandro Amor, Genaro Trovato y Enrique Pistoletti que la lista de mil empleados que cobran sus salarios a través de la mecánica del Decreto 959 queda cesante desde el 1 de enero próximo.

Por el lado del Gobierno estaban en la reunión José María Orhslanian y el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, al teléfono. Genta se levantó y anunció las medidas de fuerza.

El paro de actividades comenzará el miércoles que viene solamente por tres horas; seguirá el jueves con cuatro y el viernes a las 11 está anunciada una movilización frente al Palacio Municipal de Bolívar 1. La medida puede afectar a la administración pública (Rentas, Registro Civil, Centros de Gestión y Participación, etc.) y en parte a hospitales, que mantendrán durante esas horas sólo las guardias médicas.

A las 11 de la mañana de hoy habrá una asamblea, y como si fuera poco, el próximo 8 de enero un plenario.

Hasta el momento la relación de Macri con el gremio podría envidiarla Cristina de Kirchner con respecto a algunos sindicatos de la CGT. Hasta estuvieron invitados a la asunción del jefe de Gobierno, aunque no participaron del acto por imprevisión, según confiaron desde el gremio.

Las reuniones de paritarias, sin embargo, comenzaron a tensar el clima hace cerca de un mes, cuando el propio Grindetti anticipó la idea de revisar los 4.500 contratos de la modalidad 959, es decir, de los últimos en ingresar a la administración.

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