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22 de abril 2008 - 00:00

También se investigan contratos recientes

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Carlos Menem
El escándalo generado por el supuesto pago de coimas en la Argentina y otros países por parte de Siemens que investigan los fiscales en Munich no se limita al fallido contrato para la confección de los DNI que lanzó en 1998 Carlos Menem. Un informe sobre la marcha de las pesquisas en Alemania afirma que también está bajo investigación Uriel Sharef, ex hombre fuerte de la empresa antes de la reorganización del directorio en Alemania, en diciembre de 2007, y quién estuvo a cargo de la división Siemens Power Plant, brazo especializado en Transmisión y Generación de Energía. Sharef, un israelí que en origen fue promocionado en la empresa para potenciar distintas áreas de negocios, fue siempre el encargado de la relación con los emprendimientos en América.

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Ahora se afirma que la Justicia también está examinando un acuerdo de negocios en la Argentina que, según la prensa alemana, «puede terminar en un desastre para Sharef». Pero no es el único destino de los problemas: las operaciones de Siemens en Colombia también están bajo investigación.

El nombre de Sharef comenzó a ser conocido en la Argentina en enero de 2007, cuando Julio De Vido, junto con el secretario de Energía, Daniel Cameron, recorrieron la planta de Turbinas de Gas de la empresa que poco antes había ganado la licitación de dos plantas termoeléctricas de ciclo combinado.

Sharef fue, además, quien insistió ante De Vido para que se mantuvieran negociaciones con la Argentina para terminar el litigio que Siemens mantiene ante el CIADI.

En esa misma visita y cuando todavía ocupaba el segundo puesto en importancia dentro de la conducción de la empresa, Sharef se deshizo en halagos para con el gobierno de Kirchner: le dijo a la comitiva estar muy confiado en «el futuro de la Argentina» y anunció la decisión de instalar en el país un centro de mantenimiento y reparación de turbinas de gas. Fue un adelanto de lo que luego sería una relación más fructífera aún. Siemens no sólo provee ahora tecnología para la central de Atucha II, sino que también proveyó las turbinas generadoras de las nuevas centrales de ciclo combinado ubicadas en Campana, provincia de Buenos Aires, y en Timbúes, en Santa Fe, esta última ya inaugurada parcialmente por Cristina de Kirchner.

Que la crisis pueda extendersea otras áreas de la empresa no es un tema menor, también para el común de los alemanes. Siemens tiene 1.700 sucursales en 190 países, da trabajo a unas 400.000 personas y aporta un ingreso bruto de 70.000 millones de euros anuales. Como se suele decir en ese país: «Si tiembla Siemens, tiembla Alemania».

  • Más material

    Ayer, el fiscal jefe del caso, Christian Schmidt-Sommerfeld, dijo que «la acusación tiene ahora más material», pero siguió sin especificar si se abrirá una investigación especial contra Heinrich Von Pierer -ex presidente de la empresa que está en el centro del escándalo- y si será acusado.

    Siemens calcula haber gastado hasta ahora unos 127 millones de euros en asesoramiento desde que comenzaron las investigaciones. Pero el escándalo de corrupción le costó ya a la compañía más de 1.500 millones de euros desde que salieron a la luz los casos. En realidad, desde finales de 2006, la fiscalía de Munich investiga el pago de sobornos en Siemens mediante la creación de empresas pantalla y compañías en paraísos fiscales.
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