Jorge Telerman quiere recuperar esta semana la actividad pública de su gobierno, pero le ha pedido, casi ordenado, a sus ministros que eviten mostrar sus preferencias electorales en actos oficiales y lamentó, que en caso de desobediencia, deba despedirlos o pedirles que abandonen sus puestos.
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Es que el jefe de Gobierno insiste en mantenerse neutral con respecto de los candidatos Daniel Filmus y Mauricio Macri, aunque su staff ya salió del búnker de campaña, con la derrota aún candente, a expresar sus nuevas adhesiones. En una convulsionada reunión de gabinete, la semana pasada, la mayoría de los ministros clamaba por manifestar su apoyo al oficialismo, pero nadie reparó en el mutismo de algunos presentes ni en la ausencia de otros, que tomarían la boleta de Macri en el cuarto oscuro. Lo que no quiere Telerman es que utilicen la tarima institucional para pronunciarse y ha permitido en cambio que la ministra y legisladora electa, Gabriela Cerruti, haga un acto de su agrupación para manifestar su voto al candidato kirchnerista.
Hay otras cuestiones más que desvelan hoy a Telerman, quien asegura no tener « delegados ni emisarios» para sentar a la mesa con otros « delegados o emisarios» del gobiernonacional en procura de que adhiera al oficialismo.
El jefe porteño se quejaba el sábado en la celebración de Corpus Christi de estar recibiendo «presiones» para que se muestre adherente ahora a Filmus. Por cierto Telerman, de boca de un empresario amigo y también amigo de la Casa Rosada, ha sido consultado por esa opción.
Explicación
«No, no es algo que yo sienta darle apoyo a Filmus y no es bueno para él ni para mí porque no lo podría transmitir si no lo siento», le explicó Telerman a su amigo de empresas.
Es decir, ése habría sido el únicocontacto semioficial, que reconoce, en procura de su voto, mientras que otros acercamientos elude que fueran por su intervención.
Telerman pasó el primer fin de semana sin campaña y, tras la derrota electoral, concentrado en su intimidad. Quiere a partir de hoy reactivar las tareas de gestión, con un gabinete que ya le ha estallado y con una cita en la Justicia para esta semana.
Se asombra de un Raúl Fernández, ex jefe de Gabinete de Aníbal Ibarra, a quien ponderó en ubicaciones estratégicas en la campaña como en el gobierno, de quien duda ahora si le reportará lealtad cuando ingrese a la banca que obtuvo en los comicios de la semana pasada. Ese funcionario, antikirchnerista confeso, corrió como hormiga a la que le ha pateado el hormiguero, a referenciarse inmediatamente con el oficialismo, al día siguiente de las urnas.
«Si es necesario pongo mi renuncia a disposición», deslizó Fernández en medio de discusiones en el Gobierno de la Ciudad.
«No sabemos si se refería a la renuncia al cargo o a la renuncia a la banca», comentó insidioso otro funcionario del círculo más estrecho de Telerman, sobre que el secretario general del gobierno ha sido electo legislador.
Se recordó en ese instante que «por Fernández se trabó el cierre de listas», cuando faltaban horas para la entrega ante la Justicia electoral porteña para cumplir con ese trámite. El ex jefe de Gabinete de Ibarra quedó en el tercer renglón de la boleta de candidatos a legisladores porteños que encabezó Cerruti; el segundo fue Luis D'Angelo, un socialista. Sólo ingresarán esos tres, en diciembre, de acuerdo con el resultado de la votación y ya son muchos los que se imaginan que Fernández se plegaría al bloque que conformará su antiguo jefe, Aníbal Ibarra, en esa próxima Legislatura.
«Y nosotros queríamos que tercero fuera Helio Rebot, pero Fernández quería ir tercero o nada», se lamentaba el funcionario aludiendo a que ese legislador peronista, quien con su voto en el juicio político definió la destitución de Ibarra, terminó en quinto puesto y quedó afuera, sin posibilidades de reelegir.
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