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No obstante, ayer algunas fuentes confiaron a este diario que existe un fuerte cuestionamiento de los cuadros intermedios sobre sus condiciones salariales, afectados por la pérdida del poder adquisitivo producto de la devaluación y de la frenética suba de precios. Por caso, el sueldo de un agente de Gendarmería casado y con dos hijos que debe cumplir tareas de vigilancia en la frontera sin horario establecido, apenas llega a los 400 pesos.
Hay sectores, que todavía no han cobrado el mes de marzo.
Muchos han decidido mudarse a las villas de emergencia y otros apenas si tienen el dinero para costearse el boleto del colectivo que los traslade hasta el edificio Centinela, en plena Capital Federal.
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