Córdoba (especial) - Una nueva jornada de tensión se vivirá hoy en la capital provincial, de la mano de una movilización en repudio a la Justicia Electoral -que prometen masiva-, que será encabezada por el despechado intendente Luis Juez y que está signada por el temor a que estallen incidentes. Ante este escenario, la Iglesia, a través de monseñor Carlos Ñañez, salió a bregar por «la paz social y la tranquilidad».
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De hecho, hay previsiones policiales extraordinarias (será reforzada la seguridad en las zonas «calientes», como el Correo Argentino y el Tribunal Electoral), a partir de la presencia ya en Córdoba de al menos dos células de la violenta agrupación Quebracho y de un grupo numeroso de militantes de Barrios de Pie.
Ayer, desde el seno del gobierno provincial acusaron por lo bajo al jefe de Gabinete nacional, Alberto Fernández, de fomentar ese peligroso caldo de cultivo. Por la mañana, los dardos contra Fernández habían sido disparados sin mordaza por el propio Juan Schiaretti, flamante gobernador electo por la oficialista Unión por Córdoba, quien lo acusó de fogonear la crisis institucional cordobesa (ver aparte).
La movilización se realizará -según el verborrágico intendente comunal- bajo el lema «Marcha de las Manos Abiertas», con los brazos en alto y «sin palos ni capuchas», «al estilo español».
También participarán -además de adeptos al Frente Cívico y Social-, militantes de otras fuerzas políticas y sociales, incluidos partidos de izquierda, también disconformes con el escrutinio provisorio y que exigen directamente la anulación de la elección. «No habrá pancartas ni identificaciones partidarias», aseguraron.
Simultáneamente a la movilización en la capital provincial, está previsto que también se desarrolle hoy una concentración a favor de Juez con el mismo objetivo frente a la porteña Casa de Córdoba, impulsada por el Espacio Abierto por Buenos Aires que conduce la titular del INADI, María José Lubertino.
Ante el escenario cordobés, los dirigentes peronistas que habían promovido otra marcha paralela, desistieron finalmente de realizarla en la capital de Córdoba, en un intento de evitar que se desaten disturbios.
En cambio, el PJ sí desplegará marchas, cacerolazos, y manifestaciones en al menos 25 ciudades del interior provincial, que se realizarán todas a la misma hora, bajo la consigna de una invitación para «la familia». Según se supo, abundarán las pancartas aludiendo a Juez como el autor de un escándalo para «robarle el triunfo al interior de Córdoba».
Trayecto
La protesta de Juez -en pleno centro de la ciudad- arrancará a las 18 en el cruce de La Cañada y Colón. Desde allí marcharán hasta la sede del Correo Argentino, en Colón y General Paz, donde se efectuó el conteo de sufragios sospechado por el juecismo.
Aunque consciente del riesgo, Juez se apresuró ayer a asegurar que será una movilización «pacífica», a fin de denunciar un «fraude» electoral y reclamar que se realice un nuevo conteo «voto por voto».
En rigor, se respira un clima enrarecido en la capital provincial desde el mismo domingo de los comicios, que hoy se traducirá en el cierre de algunos comercios, bares y restoranes en las calles donde se desarrollará la protesta.
Ayer se sumó a este escenario una ola de versiones sobre un supuesto « acuartelamiento» o «autoacuartelamiento de la Policía», que, sin embargo, fue desmentido por fuentes del sector.
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