El cónsul en Nueva York, Héctor Timerman, será el embajador argentino en Washington en la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, en reemplazo del mendocino José Octavio Bordón, que permanece en ese cargo desde el principio de la administración de Néstor Kirchner.
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Hace tiempo Timerman suena como sucesor de Bordón. Pero el operativo reemplazo se cristalizó el viernes pasado, cuando la Casa Rosada le ofreció el cargo al periodista que en junio de 2004 había sido puesto al frente del consulado argentino en Nueva York.
En la previa del diseño del gabinete, Timerman apareció una y otra vez como posible miembro «estrella» del equipo cristinista. Finalmente, la primera dama no recurrió a sus servicios para el elenco local, pero lo entronizó como delegado ante EE.UU.
Fue, en rigor, una tarea que llevó adelante el último tiempo. Aunque el cargo de embajador ante la Casa Blanca lo ocupaba Bordón, los oficios más sensibles ante sectores de Nueva York quedaban a cargo de Timerman.
De ese modo, la electa rebela, además, un interés que antes no expresó Kirchner por atender el frente externo. La primera dama, apenas completó el elenco local, se enfocó en las embajadas que considera clave: París, que quedará por ahora vacante; y Washington, que en poco tiempo tendrá nuevo ocupante.
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