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22 de junio 2006 - 00:00

UBA: más firme candidato con la izquierda aislada

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Militantes de la FUBA obligaron a suspender sesión de ayer y usaron salón para criticar al vicerrector.
La UBA, entre críticas de la izquierda estudiantil y los decanos díscolos, avanzó trabajosamente otro escalón hacia su normalización: el Consejo Superior, en otra sesión ruidosa, aprobó lo actuado el 31 de mayo cuando, de apuro y a puertas cerradas, eligió como vicerrector a Aníbal Franco.

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En aquel encuentro, que se hizo en una oficina contigua al salón de sesiones del rectorado, 18 de los 28 consejeros del cuerpo votaron a mano alzada y en medio de la confusión a Franco. Fue luego de 4 horas de tensión, y ante la presión de los militantes estudiantiles. Por ese motivo, cinco decanos, dos consejeros docentes y los delegados alineados con la FUBA, federación que dominan los partidos de izquierda, tacharon de «ilegal e ilegítima» la votación. Pero ayer, a pesar de los cuestionamientos, el Consejo Superior refrendó lo actuado.

Hubo un dato más saludable para la solidez de Franco: el club de los díscolos -4 decanos, más otros dos consejeros- decidieron ayer, aún manteniendo sus críticas iniciales, incorporarse su voto de abstención a la sesión del 31 de mayo pasado.

De ese modo, Jaime Sorín (Arquitectura), Federico Schuster (Sociales), José Aliaga (Exactas) y Héctor Trinchero (Filosofía) y los consejeros María Felicitas Elías y Flavia Bonomo, introdujeron una modificación al acta de aquel día con lo que dan validez legal a la votación.

  • Irrupción

  • Frente a ese movimiento, los únicos que quedaron reprochando la operación de elección de Franco fueron los consejeros estudiantiles y la FUBA que ayer, junto a empleados del hospital de Clínicas, irrumpió en la sesión y forzó un cuarto intermedio.

    Al final, cuando intentó reanudarse -en esa ocasión presidida por Franco, cuando el tramo anterior había estado al frente Alberto Boveris- los estudiantes impidieron que continúe la sesión. Quedó en suspenso y ahora Franco tendrá que poner nueva fecha.

    Para hoy, Franco convocó a una reunión de decanos para discutir otra convocatoria al Consejo, órgano que será el encargado de fijar la fecha para la Asamblea en la que deberá elegirse al nuevo decano, carrera en la que pujan cuerpo a cuerpo Franco y Boveris.

    En tanto, mientras comienzan a funcionar las comisiones, Franco deberá encarrilar otro tema espinoso: el Presupuesto 2006, que funciona según la prórroga de 2005, extensión que vence a fin de junio. Es una disputa aguerrida porquerefiere a cómo se repartenlos fondos entre las facultades.

    Como contracara del clima que se vivía en el rectorado, donde se destacaba como un éxito que salvo los estudiantes de izquierda, el resto de los consejeros hayan avalado la polémica sesión del 31 de mayo, los dirigentes de la FUBA continuaban ayer con sus críticas.

    «Lo único que quieren es el silencio, por eso votaron la designación del vicerrector a puertas cerradas», afirmó María Damasseno, quien junto a Juan Pablo Rodríguez presiden la federación.

    Franco, más consolidado en su cargo, les respondió: «Es importante que aquellos que impiden el funcionamiento institucional de la UBA entiendan que el tiempo de la discusión violenta se terminó. Voy a dialogar con todos en la medida en que haya respeto y racionalidad», dijo. Un rato antes, los estudiantes le habían imputado en la cara al vicerrector haber sido elegido en una «sesión trucha» y le reclamaron que renuncie a su cargo.

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