Mauricio Macri se limita a mantener imagen con Boca e influir en temas municipales de la Ciudad de Buenos Aires, pero no habla de política nacional. Elisa Carrió vigila bien el riesgo de hegemonías antidemocráticas en la Argentina, pero sigue sin coordinar propuestas lógicas para su aspiración de presidir la Argentina, y las que enumera coinciden con las del gobierno o suenan insólitas. Ricardo López Murphy sigue siendo un crítico "lagunero". El menemismo clásico está a nivel de gozar paternidades en Chile o reunirse en sanatorios con líderes afectados en su salud y, por tanto, en receso, como Alberto Kohan o Eduardo Bauzá. Rubén Marín, Carlos Reutemann, Adolfo Rodríguez Saá guardan discreto silencio. Los amanuenses del gobierno gozan con que "no hay oposición". En efecto, está restringida a los fuertes editoriales de "La Nación", a Ambito Financiero y pocos más. Pero hay un político que habla y no niega aspirar a reemplazar a Néstor Kirchner en 2007. Es Jorge Sobisch (foto), gobernador de una próspera Neuquén, al que podría afectar que el país se cansara de "patagónicos", como alguna vez se cansó de riojanos. Lo entrevistamos.
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