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En cambio, cuando el presidente Néstor Kirchner llegó a un acto con 400 veteranos de Malvinas -que bien pudo posponerlo para el viernes, día exacto de la conmemoración- lo primero que atacó fue a la Policía Bonaerense y casi explícitamente al gobernador Solá. En cambio, no habló de leyes más severas contra la delincuencia y menos de llegar a formas menos liberticidas de parte de nuestros magistrados.
De acuerdo con sus modos de pensar, es lógico que el Presidente y el dolido padre prioricen distinto este momento. Al hombre de Santa Cruz le preocupan más los cambios en las leyes y una Justicia actuando hacia atrás para reivindicar las muertes del setentismo que generar normas jurídicas nuevas para proteger la vida en este momento, en este nuevo siglo. Son dos concepciones. Por eso media hora antes del acto multitudinario frente al Congreso el Presidente tomó el avión hacia Tierra del Fuego. Por la misma convicción la mujer del periodista Miguel Bonasso, como alta directiva designada en el «Canal 7» estatal, ordenó -a diferencia de todos los restantes canales abiertos y de cable- que las cámaras de exteriores del «7» no salieran a registrar ese acto originado en la muerte impiadosa del joven Axel, de 23 años, que conmueve al país. El canal oficial fue el único que nunca tuvo ese acto importante en su pantalla. En cambio, la misma mujer ordenó televisar íntegro el acto en que se oficializó la conversión de la ESMA en un museo con no más de 20.000 personas.
Sorprende la forma, por momentos hasta insólita, en que este Blumberg padre angustiado inter
Es un detalle muy importante que hace a la forma política en que se gestó el gobierno actual, sin internas partidarias que ayudan a seleccionar y con mínimos votos, luego agravado el hecho por casi 6 millones de personas que no sufragaron. Néstor Kirchner, en todos los órdenes, debería meditar que no está de ningún modo asegurado que lo que él piensa coincida con el sentir mayoritario de la sociedad. Tampoco en este caso de priorizar la reivindicación de la muerte sobre dar más protección a la vida.
Fueron ensordecedores los silbidos cuando Blumberg nombró por el micrófono a los «senadores y diputados». Bastante menos, pero igual fuerte, cuando mencionó al «Poder Judicial» y mucho menos cuando habló del tema policial (en realidad la mayor referencia a «la Bonaerense» la hizo fuera del acto y cuando salía de la Casa de la Provincia de Buenos Aires en la avenida Callao).
Ante esta disparidad de enfoques entre el gobierno y la gente crecen las dudas sobre lo que se hará en la reunión especial citada para este miércoles en Diputados y Senadores. No predominan entre los legisladores lo que piensan por sí mismos en función del país y sí los que actúan mirando al gobierno o a caudillos tipo Eduardo Duhalde. Este vive dispuesto a sobrellevar todo para que no se le derrumbe el presidente que designó y consagró con su aparato político bonaerense y fondos públicos. Ni aun la mayor muchedumbre reunida en 20 años de democracia podría llegar a movilizar a Duhalde y a los legisladores que domina si ve que Kirchner podría quedar descolocado porque la gente le mostró que valora otras prioridades. Por supuesto que a Blumberg le pueden otorgar hacer menos falsificables los DNI, registrar los celulares -ya se dispuso-, hacer más severas las penas si participan fuerzas de seguridad. Pero se duda hoy si le darán mucho más. La línea oficial sigue siendo de hombres de izquierda o que beneficiaron a la izquierda (tipo Eugenio Zaffaroni o Esteban Righi) y aquellos que le restaron fuerza y le minaron el prestigio a la Policía, más allá de separar a los miembros corruptos pero generalizando (tipo León Arslanian o Gustavo Béliz). O que el gobierno propone para la Corte Suprema a dos mujeres juristas defensoras del aborto, que es también una forma de no privilegiar la vida.
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