Vilma Ibarra desistió de su pretensión de ingresar a la carrera judicial con el cargo de camarista. En su lugar se quedará en el cargo de diputada nacional para el que fue electa hasta 2011. No se sabe si al final del mandato mantendrá su voluntad de dejar la política como buscaba detrás de un cargo judicial.
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Por estos días Ibarra se entusiasmó con el debate por la estatización de Aerolíneas Argentinas en Diputados.
Esa puja le activó nuevamente la libido política y ahora no quiere retirarse raudamente, como pensó cuando se postuló para jueza de cámara.
En las próximas horas le mandará una nota al Consejo de la Magistratura para que retire su nombramiento de tratamiento. Se evita, además, pasar por el examen de ese cuerpo sobre que el llueven críticas legales por los dudosos criterios de evaluación que aplica a los concursantes que aspiran a sentarse en un juzgado.
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