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28 de abril 2008 - 00:00

Ya en plena campaña, Cristina con radical K

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Gerardo Zamora
La fecha es asunto del análisis, cruzado, entre la Casa Rosada y el gobernador Gerardo Zamora. Se proyecta para la segunda mitad del año, pero podría postergarse hasta principios de 2009. Sea como fuere, será el primer round electoral para Cristina de Kirchner.

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Por eso, la visita que la Presidente hará esta tarde a Santiago del Estero, en medio de los sacudones por la crisis rural y la salida de Martín Lousteau, se lee como un testeo del clima político no sólo para Zamora sino, sobre todo, para Cristina de Kirchner.

A media tarde, la mandataria llegará a Añatuya para encabezar un acto de entrega de viviendas de un plan destinado a trabajadores rurales. Un hecho más que simbólico en horas en que el gobierno trata de desentrañar el conflicto con los chacareros.

El paso por Santiago -similar al que hizo la semana pasada a Misiones- forma parte de una táctica fijada para darle a la Presidente mayor «roce popular». Se trata, en esencia, de un intento por revertir la baja en la imagen que sufrió en los últimos tiempos.

Gentil al extremo, Zamora dispuso un asueto para la administración pública y en las escuelas para que la concurrencia al acto que encabezará la Presidente sea masivo. En reserva, en tanto, la custodia presidencial rastreó posibles focos de protesta.

La intención de darle a Cristina de Kirchner mayor cercanía con las multitudes -un condimento que explotaba con maestría Néstor Kirchner- es uno de los factores que, entrelazados, hace del caso santiagueño un ítem interesante de observar. Veamos los detalles:

  • Por ser el primer turno electoral de la era Cristina, obligará a la Casa Rosada a blindarse para alejar cualquier margen de fracaso. La prematura presencia de la Presidente en la provincia supone, entonces, un sondeo del termómetro político en la provincia. En función de lo que detecte el radar oficial, se negociará con Zamora la fecha de la elección. En principio, está proyectada para el segundo semestre de este año, pero no se descarta, según fuentes oficiales, que la votación se prorrogue hasta principios de 2009. Todo dependerá de lo que refleje el monitoreo del gobierno.   

  • Zamora integra, todavía, el club de radicales K. No es una noticia menor luego de que dos gobernadores de la UCR, antes cercanos al radicalismo, hayan pegado un portazo: ocurrió con el catamarqueño Eduardo Brizuela del Moral y, horas atrás, con Arturo Colombi, de Corrientes (ver nota en Ambito Nacional). Pero Zamora, que tiene diálogo frecuente con el ex presidente Kirchner, se mantiene dentro de la concertación plural por dos motivos: la necesidad de asistencia nacional, particularmente en la previa de su plan de reelección, y el intento por evitar que se consolide, a través del PJ, un espacio que pueda poner en riesgo su victoria y que, además, ese espacio, cuente con el guiño de la Casa Rosada y de Puerto Madero. En rigor, cuando ganó las elecciones en 2005, el oficialismo tuvo un comportamiento dual: el ex intendente en la provincia, el fiscal Pablo Lanusse, empujó la postulación del radical mientras que funcionarios y dirigentes del kirchnerismo patrocinaron a José «Pepe» Figueroa.

  • Con Kirchner volcado, por necesidad, puramente al PJ, la preservación del acuerdo con Zamora otorga a la Presidente un margen -aunque muy pequeño- para seguir jugando a la concertación plural, aunque en la práctica, aquel proyecto, al menos como modelo de alcance nacional y de largo plazo, que emula el tercer movimiento histórico que intentó sin éxito Raúl Alfonsín, esté muerto y enterrado. Las charlas de Alberto Fernández con gobernadores e intendentes, y el contacto anecdótico de Kirchner con Julio Cobos poco pueden hacer para revertir el derrumbe de lo que fue, en su momento, la apuesta de cambio que encarnaba Cristina de Kirchner. En rigor, el propio Zamora quiere mantenerse como único dueño del sello K, al menos hasta que entienda que la portación de ese ADN pueda dañarlo electoralmente. Por ahora, dicen a su lado, su sintonía con la Casa Rosada le reditúa electoralmente.
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