30 de agosto 2001 - 00:00

Australia echa a la fuerza al barco de los refugiados

Una lancha con soldados australianos se dirige al barco noruego Tampa
Una lancha con soldados australianos se dirige al barco noruego Tampa
Sydney (The Independent, AFP, ANSA, EFE) - Un comando especial del ejército australiano abordó ayer el barco noruego Tampa, que transporta a 438 inmigrantes clandestinos en precarias condiciones de salud, la mayoría de origen afgano. El capitán de la nave encaró por la mañana hacia la isla australiana Navidad, aunque luego debió abortar la maniobra y permanecer a cuatro millas de la costa, obligado por la fuerza por el gobierno de Canberra.

Los pasajeros de la nave, entre ellos 4 mujeres embarazadas y 43 niños, padecen un calvario desde el domingo cuando el barco noruego recogió a los inmigrantes al naufragar en aguas internacionales el ferry en el que viajaban procedente de Indonesia. El Tampa, que acudió en ayuda, estaba en las inmediaciones de la isla Navidad, a 1.500 kilómetros la costa continental australiana.

Las condiciones físicas de los refugiados se deterioraron y el hambre y la sed acechan, mientras los países en cuestión se asignan la responsabilidad mutuamente.

La maniobra de los 34 efectivos australianos provocó quejas en Noruega. El portavoz de la naviera, Pier Ronavig, acusó a Australia de «interpretar las leyes marítimas internacionales» y señaló que demandará al gobierno de Canberra por piratería.

• Debate

El Parlamento de Australia debatía anoche una propuesta de ley del primer ministro John Howard, para expulsar al barco hacia aguas internacionales. La ley impulsada por el Ejecutivo también decretaría la expulsión a los pasajeros que saltaran al agua o tuvieran que ser trasladados hasta tierra para recibir asistencia médica, sin ningún derecho legal.

El problema del buque, en el que algunos pasajeros comenzaron una huelga de hambre en repudio al rechazo internacional, provocó, además, fuertes tensiones diplomáticas entre los gobiernos de Canberra, Yakarta (Indonesia) y Oslo.

Australia defiende su derecho de rechazar la entrada del barco y asigna a Indonesia la responsabilidad porque desde ese país partió el ferry que se hundió, mientras que Indonesia insiste en que la nave se encuentra en aguas australianas y lo más lógico es que sea este país el que se hiciera cargo.

La Alta Comisaría de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) indicó que, bajo el derecho internacional del mar, no queda claro quién es el responsable de la situación.

Las autoridades noruegas dijeron sentirse «sorprendidas» por la actitud de ambos países y consideraron que «estarían violando obligaciones internacionales». La empresa propietaria del buque noruego, Wallenius Wilhemsen, condenó la actuación llevada a cabo por 34 soldados australianos, quienes habían partido en tres veleros de la isla de Christmas. También están en juego disputas políticas internas de Australia, en donde habrá elecciones en tres meses. El líder laborista,
Kim Beazley, está de acuerdo en que Australia no tiene que aceptar a los refugiados, pero cree que el gobierno fue incapaz en la negociación con Indonesia.

Los motivos que llevan a los afganos a dejar su país no podría asignarse exclusivamente a razones políticas -en Afganistán gobiernan los talibanes-.
El descalabro y la destrucción económica del país han sido tan grandes desde hace 22 años, tras el fin de la guerra civil, que las causas que expulsan a los afganos del país son una combinación de factores que hacen a las condiciones de vida, tanto materiales como políticas y espirituales.

Las guerras y las diferentes disputas habían provocado que 6,2 millones de afganos abandonaran el país, en su mayoría a los vecinos Pakistán e Irán. Un programa de la ACNUR logró repatriar a 4,2 millones en 1999. Luego volvieron a recrudecer las persecuciones étnicas y las disputas internas.

Afganistán hoy en día parece arrasado por una guerra que hubiera terminado hace horas y no hace años, lo que transforma en una pesadilla la vida en el país.