17 de julio 2002 - 00:00

"Clarín" y Magnetto, dueños de "Página/12"

Publicamos la segunda parte del reportaje que la revista «Veintitrés» le hizo al periodista Jorge Lanata donde éste reveló, por primera vez públicamente, algo que hace tiempo dio a conocer este diario: que Héctor Magnetto, gerente y uno de los dueños del monopolio «Clarín», compró secretamente en 7 millones de dólares -cargados a la abundante deuda externa de ese medio que quiere ahora que el Estado le estatice- el diario de izquierda «Página/12» hace varios años. Adquirió 99% al dueño único, Fernando Sokolowicz, que aceptó seguir figurando como testaferro al frente del medio, ahora se unió a Daniel Hadad y Benjamín Vijnovsky en la adquisición de «Canal 9», teniendo aparentemente detrás y también ocultos a Héctor Colella -ex representante del fallecido Alfredo Yabrán, rechazado luego por sus herederos- y «Cacho» Casselli, hombre de finanzas de Carlos Ruckauf. Esta actitud, definida por el personal de «Página/12» unirse «las antípodas» vía Sokolowicz, o sea los extremos de izquierda y derecha, ha provocado innumerables comentarios. Hasta de la derecha que considera que Hadad hace demasiado vulnerable a la crítica la libreempresa, la iniciativa privada y la libertad económica por progresos personales apresurados que le hacen saltear muchos principios éticos en sus operaciones.

Veamos el complemento de la primera parte del reportaje que ya se adelantó ayer:

-Imagino que un grupo que fundó un diario, que lo instaló en el mercado, que fue éxito en esos primeros años, debió haber pensado una estrategia para el largo plazo. ¿Analizaste con Sokolowicz qué hacer para que «Página/12» se consolidara como un medio independiente?

-Digamos que durante los primeros ocho años del diario Sokolowicz no se metía en lo periodístico. Había una discusión recurrente con el «Gordo» Soriano sobre el modelo de diario que podíamos seguir. ¿Qué tipo de diario construiríamos? ¿Ibamos a hacer un diario cooperativo como «Liberation», el que había hecho Serge July en Francia que después se transformó en el segundo diario del país? ¿O haríamos «El País», el diario de la transición democrática española que se podría repetir en la Argentina? Llegamos a la conclusión de que íbamos a ser más parecidos a «Liberation» que a «El País» porque acá no hay una burguesía democrática convencida. No íbamos a tener el apoyo publicitario que sí tuvo «El País» en España. O sea que aunque el diario fuera un boom periodístico no iba a ser un boom económico. Eso lo vimos al poco tiempo que salió «Página/12», al año, año y pico. Pero después estábamos muy atrapados por el quilombo general del diario. Los primeros años fueron de laburo muy intenso. Era todo nuevo para nosotros, éramos muy chicos y no teníamos una preocupación por cómo seguir porque estábamos muy presionados por cómo pagar los sueldos el día cinco. Un buen ejemplo de aquella locura fue el primer libro que el diario editó: una compilación de periodistas que se llamó «El nuevo periodismo» y que salió a los seis meses. Estábamos tan convencidos de que todo se iba a caer que a los seis meses festejábamos con algo, ¿me entendés? Cuando seis meses en la vida de un diario no es nada. Pero bueno, no pensábamos que aquello iba a durar.

-¿Como empresario, Sokolowicz no tenía más alternativa que aceptar la venta del diario a «Clarín»?


-Habría que hablarlo con Sokolowicz.

-¿Y ustedes no lo discutieron?


-Nosotros intentamos en algún momento acercarnos a «El País» de Madrid sin resultados. También hicimos un acercamiento con la «Folha de Sao Paulo». Allí fui yo y sin resultados. Se habló con distintas personas, pero no pudimos. Digamos que había dos caminos: el político, que era el más fácil, y el otro, que era asociarnos con otro medio. En algún momento se habló con (Alejandro) Romay, cuando todavía estaban en «Canal 9». Lo que pasa es que yo era el director periodístico, es decir, que me enteraba de las gestiones cuando iban otros. Los que manejaban eso eran básicamente Prim y Sokolowicz.

-¿La flamante e inesperada sociedad Sokolowicz-Hadad qué impacto creés que tendrá dentro de «Página/ 12»?


-Es difícil saberlo. Yo diría que en parte de la actual dirección de «Página» sigue habiendo una cosa bastante hipócrita de no contar de quién es el diario y de no blanquear ante el lector determinadas situaciones. De hecho, ni siquiera se animaron cuando alguna vez yo sugerí que era de «Clarín», no se animaron a responderme. No quieren ni hablar del asunto. Por parte de la gente que labura bien en el diario y que cumple su trabajo, lo que sé es que hay un grado de desconcierto muy grande. Además todos miraban la televisión para saber qué decía yo de la venta de «Azul TV». Se estaban enterando por mí de qué pasaba. Nadie les había dicho nada antes. Lo terrible para mí es que algo que en mayo del '87 armé y que manejé durante ocho años, y que fue muy cercano a mí, muy querido, termine ahora enganchado con Hadad, Colella, Yabrán, Moneta. Me parece una mierda, realmente me parece una mierda. Aunque no haya ninguna influencia entre unos y otros, algo que me parece improbable, lo que me parece es que Sokolowicz, o lo que queda formalmente de él, termina blanqueando a Hadad. ¿Por qué a Hadad le sirve tener junto a él a Sokolowicz? Para blanquearse. Hadad también me daría un espacio a mí si yo lo quisiera. De hecho, hace años me lo ofreció.

-No informarles a los lectores de «Página/12» en qué negocios anda el diario es por lo menos una estafa a la buena fe de quienes lo compran creyendo que se maneja con la verdad.


-Es una estafa a los lectores
porque no se cuenta lo que está pasando en el diario. Creo que hay que volver a discutir el tema del vaciamiento de los medios. Los medios son medios, no son plataformas electorales o condominios que se puedan comprar con plata de afuera de tipos que no tienen la más puta idea de qué está haciendo el medio aquí. No son latas de tomates.

-Tiempo antes de desaparecer, Yabrán confesó en una reunión íntima que se había equivocado en comprar periodistas para que no hablen de él ni de su grupo, porque lo que tendría que haber hecho era comprar medios. Algo de lo que ocurre hoy se puede entender desde esa conclusión.


-De hecho se modificó una ley para permitirle a Hadad tener la radio.
Por lo menos, lo de Hadad es un ejemplo increíble de ahorro en el peor momento de la historia argentina.

-¿Cómo se explica que los pocos movimientos empresarios en los medios se hayan producido en empresas ligadas, identificadas o que estuvieron acompañando al poder menemista? Hadad montando un holding de medios por millones de dólares, Avila comprando parte de
Ambito Financiero y «América TV». Parece que asistimos a una especie de reformulación del Grupo CEI, que supo tener a Moneta como líder.

-Esa es una fantasía constante del poder. Desde el diario de Yrigoyen para aquí es algo que todos los políticos sueñan: poder controlar al periodismo. Perón trató, los militares crearon Papel Prensa para tener prensa adicta y venderle papel subsidiado. La pregunta es para qué sirve eso. Creo que al día de hoy fueron grandes negocios para quienes los hicieron, pero no para los políticos. Lo que se creó fueron editores o seudoeditores que se llenaron de plata. Pero no le sirvió políticamente a nadie porque la gente no es tonta. ¿Quién no se da cuenta de que en «Crónica TV» son pagas esas noticias de ocho minutos de Kirchner? ¿Por qué cada 25 minutos aparece Kirchner por «Crónica TV»? Sólo un tonto no podría darse cuenta. Son las que se llaman «publinota». Pero también le pasó a Alfonsín con la Fundación Plural, los tipos que le inventaban programas de televisión, o el diario «El Ciudadano», o la revista «El Expreso» que hacía (Martín) Granovsky desde la Cancillería con (Dante) Caputo. El mismo diario de (Gerardo) Sofovich. Y «La Razón» de (Jacobo) Timerman. Todo el tiempo ha habido productos periodísticos vinculados a movimientos políticos que en ningún caso dejaron alguna huella.

-Quizás Hadad sea el que más ha avanzado en la formación de un holding de medios vinculado a un sector político y económico del país.


-Gracias a Dios hay cosas que Hadad no puede comprar. El talento no se compra, la posibilidad de hacer algo no se compra. Se compran cosas hechas como «Azul».


-Se puede entender que la compra de «Azul TV» por parte de un grupo argentino significa una especie de nacionalización de un canal que estaba en manos extranjeras. Este puede ser un argumento que se use para justificar una operación sorpresiva.


-¿De qué sirve si es nacional o extranjero si en el fondo lo que le interesa es el poder? ¿De qué sirve una empresa nacional con extorsionadores, operadores políticos, y gente que no sabe explicar de dónde sacó la plata?
En estos términos no importa si es nacional o extranjero.

-Por lo menos sería bueno que la sociedad conociera que hay empresas, como Telefónica, que compraron medios para ponerlos al servicio de sus intereses económicos y políticos.


-Esto es igual a la discusión que hicimos en «Página» cuando se sacó el diario en Córdoba y después cuando se planteó la discusión de «Clarín». Los medios son incompatibles con los partidos políticos, no podemos tener comisarios políticos porque la realidad es dinámica y los comisarios políticos son estáticos. Son dos cosas que no se pueden juntar. Para que pasara, el comisario político tendría que estar todos los días en la redacción controlando cada noticia. Imposible. Una redacción es un conflicto de intereses constante donde todos pelean entre sí y algo después sale, se edita finalmente. El mejor ejemplo de sujeción de un medio a un partido político fue el diario «Sur». En una actitud típica del PC argentino. En lugar de colaborar con «Página/ 12», que se estaba cayendo y necesitaba plata, y finalmente se estaba vendiendo, prefirieron poner su plata, o la del Credicoop o de donde carajo la sacaran, para armar ellos un diario.

Duró un año porque no podía funcionar un diario vinculado a un partido.

-Muchos de los diarios en Europa y Estados Unidos son medios que responden abiertamente a partidos políticos o representan a claros sectores de poder del país. Y la sociedad lo sabe.Aquí se los presenta como independientes y no siempre lo son.


-En aquellos países separan la parte de opinión de la información. Acá se mezcla todo. Por eso aquí no es un problema de opinión sino una cuestión de libertad para informar, no para opinar. A veces me causa gracia cuando en programas de tevé se hacen los pluralistas porque llevan a tipos del PO, como diciendo: «Aquí opina cualquiera». Eso no es lo que le preocupa al poder. Lo que le preocupa es que le caguen el negocio, que se dé una información concreta que los pueda perjudicar. Se diga: «Esto lo compró Menem por tal motivo». No que se opine que no hay que pagar la deuda. En el campo dialéctico y político cualquiera opina cualquier cosa y no pasa nada. Si la información se toma en serio y se chequea, es un hecho totalmente revolucionario. Por eso la televisión tiene los controles que tiene.

-¿Qué puede pasar con «Página/ 12» a partir de ahora?


-No sé cuánto está «Clarín» al tanto de la operación de Sokolowicz con Hadad. Por un lado, me dicen que hay un pacto de no agresión entre Hadad y «Clarín». Si Sokolowicz entra en el grupo de Hadad con apoyo de «Clarín», entonces estamos cada vez cerrando más un monopolio mayor que tiene como aristas de ultraderecha y también tiene restos de un monopolio muy consolidado. Está todo el mundo muy parecido porque encima Hadad por ahora no se va de «América». Se va él, pero deja sus programas en el aire. Entonces tendríamos programas de Hadad en «América», «Canal 9» manejado por él, «Telefé» podría acompañar por simpatía, y «Canal 13», si «Clarín» está de acuerdo en no hacer olas y mantener el statu quo. A este paso no queda nada independiente.

-Tenemos a «Clarín» en default; «Perfil», «Crónica» y «América» en convocatoria de acreedores y un sinnúmero de medios que están al borde del abismo. En esta crisis sin precedentes se producen estas compras de medios en un país con un mercado sin publicidad y con un futuro incierto. Queda la sensación de que las empresas periodísticas que sobrevivan terminarán condicionadas por quienes las ayudaron de salir de la crisis. Es decir, menos prensa independiente.


-Por eso los grupos cada vez se vinculan más al poder que gana. Esto está pasando y empezó en la época de Menem con el CEI. Y eso no cambió. Lo que pasa es que al caerse el proyecto reeleccionista de Menem, el CEI se desarmó. Pero estamos asistiendo a cómo se reformula. Y en el medio de todo eso no hubo una clase política capaz de decir: «No, viejo, paren un poco la mano, los grupos extranjeros pueden hasta tanto, y el que tiene una radio tiene limitaciones». Pero nunca se cumple. Si vos hablás con todos los tipos que pasaron por el COMFER, su principal hipótesis siempre fue «Clarín». No puede ser que tengan tanto miedo. Lo loco de todo esto es que si bien «Canal 9» es importante, en realidad representa 6 puntos de rating que por 75 mil personas cada uno da un cifra parecida a lo que «Clarín» tira por día. Es cierto que los diarios influyen de otra manera y también son un poder económico muy grande. Pero tampoco «Clarín» es un enemigo, entre comillas, imbatible.

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