23 de julio 2001 - 00:00

Conmoción en Indonesia por destitución del presidente

Indonesia conmocionada por el anuncio de la destitución del presidente
Indonesia conmocionada por el anuncio de la destitución del presidente
Yakarta (Reuters, EFE, AFP, ANSA, DPA) - Un acorralado presidente de Indonesia, Abdurrahman Wahid, declaró esta madrugada el estado de emergencia en su país y asumió amplios poderes apenas unas horas antes de que el Parlamento se dispusiera a destituirlo.

Wahid dijo en un breve discurso que se transmitió por televisión nacional que tomaba esa medida para salvar a la conflictiva nación.

«Con todo el dolor de mi corazón me veo forzado a tomar el paso necesario para declarar el estado de emergencia. Primero disolveré las cámaras; segundo, devolveré el mandato al pueblo y convocaré a elecciones en un año; y tercero, salvaré 'Reformasi' (reforma sí) del Nuevo Orden», anunció el mandatario.

• Disolución

En su decreto de emergencia, el mandatario manifestó que disolvería la Asamblea Consultiva del Pueblo que busca enjuiciarlo, al igual que el Parlamento, y agregó que había ordenado a la policía que evitara la audiencia de juicio político del lunes prevista para comenzar en unas horas.

Un colaborador dijo que se celebrarían nuevas elecciones en un año y que quedarían congeladas las actividades del Golkar, el segundo partido en importancia, que encabeza el ex presidente Suharto. El Golkar, o grupo funcional, es uno de los símbolos del Nuevo Orden, y el partido que más ha presionado para destituir a Wahid.

La Legislatura Suprema de Indonesia había citado a Wahid a comparecer ante una audiencia de juicio político para responder a los cargos de corrupción e incompetencia.

Rechazando la desesperada medida de Wahid, la Asamblea Consultiva anunció que anticipará su sesión para destituir hoy mismo al jefe de Estado, por declarar el estado de emergencia, y que pondrá en su lugar a la popular vicepresidenta
Megawati Sukarnoputri, hija del primer presidente indonesio, Sukarno.

El presidente de la Cámara alta,
Amien Rais, declaró a la prensa en Yakarta que «Wahid no tiene derecho a declarar el estado de emergencia».

Aunque el presidente trató de explicar su decisión a las distintas fuerzas del país, habló con sus ministros y se reunió con una cincuentena de organizaciones no gubernamentales, no parece que tenga el respaldo necesario para triunfar.

Los portavoces de las fuerzas armadas,
Graito Usado, y de la Policía Nacional, Didi Widayadi, indicaron que sus respectivos cuerpos de seguridad se oponen también al camino tomado por el jefe del Estado.

• Despliegue

Varios centenares de soldados protegen el palacio presidencial y el Parlamento, y un número similar controla los puntos clave de la capital. Aunque de momento la población no ha salido a las calles, no se descarta que en las próximas horas se produzcan violentos incidentes entre los defensores de Wahid y sus detractores. Los analistas políticos han advertido que la declaración del estado de emergencia podría desencadenar una ola de disturbios de magnitud impredecible, parecida, quizás, a la que forzó hace unos años la renuncia de Suharto tras más de tres décadas en el poder.

La cuestión ahora en Indonesia, el cuarto país más poblado del mundo y cuya integridad es vital para el sudeste asiático, es saber quién vencerá en el pulso entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo, y cómo saldrá el país de la batalla. Aunque Wahid tenga en su contra los cuerpos de seguridad y la mayoría de los partidos políticos, aún dispone del favor de Nahdlatul Ulama, la principal organización islámica del país, con unos cuarenta millones de afiliados.