Cristina le asegura hoy a Lula que no trabará importaciones de Brasil

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Cristina de Kirchner le asegurará hoy a Lula da Silva en Río de Janeiro, que la Argentina no aplicará trabas a las importaciones brasileñas, más allá de las regulaciones habituales y técnicas que rigen a partir del esquema de licencias automáticas. Ambos jefes de Estado tendrán hoy en esta ciudad un encuentro privado para limar diferencias en el nuevo conflicto comercial generado a partir de la decisión no formal de Guillermo Moreno de trabar las compras de alimentos de todo el mundo desde el 1 de junio, si es que ese producto tenga un fabricante similar local.

Cristina voló anoche a Río para participar del Tercer Foro de la Alianza de Civilizaciones en Río de Janeiro, un evento con unos 15.000 participantes, que incluyen a políticos y líderes empresariales, activistas de la sociedad civil, de organizaciones juveniles, periodistas, representantes de comunidades religiosas, fundaciones y centros de investigación. Este será el tercer foro, luego de los de Madrid (2008) y Estambul (2009), y el primero en el que participa la jefa de Estado.

Además de Cristina y Lula, participarán de los debates el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, el mandatario de Bolivia, Evo Morales; el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon; el ex presidente de Portugal y actual Alto Representante para la Alianza de Civilizaciones, Jorge Sampaio. Hasta ayer, también estaba invitado José Luis Rodríguez Zapatero, pero el español debió suspender su viaje debido a la crisis económica en su país.

La Presidente argentina hablará con Lula sobre el conflicto comercial, aclarando, según fuentes del Gobierno local, que la idea es llegar a un acuerdo para que el sistema de licencias no automáticas que se aplica entre los dos estados desde fines de 2006, y que diseñó Miguel Peirano en sus días de secretario de Industria, continúe rigiendo la marcha del comercio bilateral. Este mecanismo implica la posibilidad de demorar o limitar compras desde cualquiera de los dos países hacia el otro, cuando el ingreso de estos productos amenace seriamente a un fabricante local.

El esquema, acordado por Néstor Kirchner y Lula, difiere radicalmente de la decisión anunciada por Moreno de directamente prohibir la importación de un alimento producido en Brasil (o cualquier otro país del mundo) cuando se demuestre que uno similar en fabricando dentro de las fronteras locales. Si se aplicara esta medida, Brasil anunció que replicaría con una decisión similar.

Ayer, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, admitió que con el país vecino existe una «pelea de intereses», pero aseguró que «de ninguna manera» las disputas comerciales van a provocar un deterioro de la relación bilateral. El ministro aseguróademás que el presidente brasileño, Lula da Silva, «en ningún momento se manifestó enojado» cuando estuvo en Buenos Aires para participar de los festejos por el Bicentenario. En el mismo sentido habló la ministra de la Producción, Débora Giorgi, que aseguró que por ahora «no hay ninguna presentación formal realizada por Brasil sobre restricciones al ingreso de alimentos».

También ayer desde Brasilia, el Gobierno de Lula da Silva intentó bajar la tensión sobre el conflicto. El asesor de la Presidencia brasileña para Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García, con diálogo habitual con Buenos Aires, dijo que «no hay clima para represalias» y que «la pelea entre Brasil y la Argentina sólo tiene consistencia en el fútbol». García agregó que

Lula tuvo el pasado lunes una «calurosa reunión» en Buenos Aires con la Presidente argentina, durante las celebraciones del Bicentenario de la independencia de ese país. «Si mañana tienen un nuevo encuentro, evidentemente abordarán ese asunto pero sin ningún ánimo de represalia», agregó al referirse al encuentro de hoy.

El miércoles había sido el secretario de Comercio del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio de Brasil, Welber Barral, quien advirtió que el Gobierno brasileño puede responder con acciones similares a las posibles medidas de la Argentina para restringir la importación de alimentos. «El principio del Gobierno brasileño en sus relaciones internacionales es la reciprocidad. Brasil también tiene un mecanismo electrónico de control de importaciones» el que se activaría «apretando un botón». Barral dijo además que no confiaba en una medida tomada por «un sub, sub, sub», en referencia al secretario de Comercio Interior argentino, Guillermo Moreno, en teoría, un par suyo.

Ayer García también se sumó a la idea de rebajar el poder morenista desde Brasil, y refiriéndose al pintoresco funcionario argentino, aseguró que «el problema de ahora fue una medida de un funcionario de segundo escalón y que tenemos condiciones de resolver tranquilamente por la vía de la negociación.

El asesor de Lula dijo que la Argentina puede retrasar la concesión de algunas licencias de importación, pero eso «no configura una guerrilla y mucho menos una guerra de posiciones». García se refería a la aplicación de licencias, medida que por ahora afecta a zapatos, calzado deportivo, heladeras, lavarropas, telas denim (jeans) y a algunas autopartes.

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