17 de agosto 2001 - 00:00

Curarse en la Argentina cuesta diez veces más

Curarse en la Argentina cuesta diez veces más
Castigados por la ineficiente cobertura y el insuficiente ingreso, los mayores deben aún afrontar los sobreprecios que los laboratorios deciden según patrones irrestrictos. El abuso, los convenios entre laboratorios y la obra social del Estado (ver nota vinculada), sumados a los altos costos en la producción, conducen al inevitable fenómeno de que en la Argentina se pague por la Vitamina C 13, veces más que en los Estados Unidos.

Mientras que 70% de los ancianos sufre problemas de salud por los que debe medicarse, 53% cuenta con ingresos mensuales inferiores a $ 400 y no está en condiciones de comprar los remedios necesarios. Lo difícil para este sector es pagar 10 veces más que en Brasil, España y los Estados Unidos el costo de una importante cantidad de medicamentos que, además, el PAMI cada vez cubre menos con sus descuentos.

Sorprendentemente, son aún más disparatadas las diferencias de precios entre la Argentina y otros países en las drogas imprescindibles para los ancianos, que son las indicadas para el tratamiento de patologías cardíacas y óseas, según la encuesta de la Dirección Nacional de la Tercera Edad.

Por caso, 10 comprimidos de un antiinflamatorio como el ibuprofeno, cuestan $ 4,6 en la Argentina y sólo $ 1 en España y los Estados Unidos; y $ 3,2 en Brasil.

De acuerdo con una consulta de precios internos e internacionales realizada por Ambito Financiero, en general, si se comparan los precios externos a los argentinos de los medicamentos básicos, es posible encontrar distancias superiores a 1.000%.

«No creo que esa diferencia se pueda justificar»,
confesó indignado el gerente de laboratorios Bagó, Carlos Chaves del Valle, y aunque aclaró que «hay que tener en cuenta que es casi legal la libertad de poner el precio a la patente y al genérico», el primer concepto se refleja en un producto de costo final «caro» y la segunda en uno «barato».

Otro indicador fuerte de que el precio de los medicamentos está inflado es el valor de venta al público de la aspirina común o ácido acetil salicílico. Mientras que los 10 comprimidos cuestan en la Argentina u$s 0,69; en los Estados Unidos y España se puede comprar exactamente por la mitad, a u$s 0,3.

La diferencia de precios se encuentra en otros químicos de uso general como los test de embarazo y las pastillas anticonceptivas que son excesivamente más caras en la Argentina: $ 12 en la Argentina vs u$s 6 promedio en otros países.

• Diferencias con Brasil

En efecto, la farmacéutica Marta Chiloteguy aseguró que «en Brasil un descongestivo vale u$s 2 y el mismo acá vale 12. La importante diferencia de precio está en el envase y que en Brasil hay un gran control del Estado sobre los precios». Injustamente, los medicamentos más consumidos por los ancianos, como los diuréticos, laxantes, antihipertensivos, complementos vitamínicos, antiinflamatorios, calmantes, antiosteoporóticos o antiparkinsonianos, tienen precios mucho más altos en la Argentina que en el resto del mundo.

A contramano, el PAMI descuenta en su mayoría aquellos medicamentos que sin ser los «imprescindibles», resultan los más caros.

Por eso, según la encuesta de Adultos Mayores realizada por Tercera Edad de la Nación, en cuanto a la atención de la salud, muchos ancianos contestaron negativamente sobre la imagen del PAMI: «hay demora para acceder a las prestaciones. Siempre está en conflicto. No les paga a los profesionales».

Por su parte, médicos consultados por este diario que prefirieron guardar el anonimato, aseguraron que «el problema es que cuando hay un medicamento barato lo sacan de circulación y lo reemplazan por otro con otro nombre y al doble de precio. Así ocurrió con el Penoral (una penicilina), que ahora cuesta el doble y nadie sabe por qué». Una situación similar ocurrió hace pocos meses
con el Gamatec, que es una antitetánica. Primero lo hicieron escasear y a los 60 días apareció a $ 29, cuando antes se vendía a $ 18.

En su mayoría, los profesionales de la salud consultados por este diario coincidieron en que la diferencia de precios es porque en la Argentina hay «demasiada libertad de mercado». «Este es el país más caro del mundo en remedios. Acá hay tanta libertad, que copiás una fórmula y la salís a vender», explicó
Marta Chiloteguy.

Los médicos explicaron que «países como Noruega o Alemania, con un presupuesto igual al del PAMI, le dan al anciano una cobertura siete veces superior».

En tanto, del análisis de precios surgen a simple vista 3 errores sospechosos del gasto en medicamentos del PAMI. En primer lugar, PAMI no descuenta los remedios más necesarios como ser la digoxina 0,25 mg, un cardiotónico o la ranitidina 300 mg, un antiulceroso común.
Además, la obra social descuenta repetidamente el remedio más caro dentro de los que ofrecen la misma droga. Por último, y más importante, el PAMI realiza descuentos en aquellos medicamentos que encuentran más diferencia de precio con los precios internacionales ¿No tendría el PAMI que contemplar lo imprescindible al mejor costo dentro de la calidad que se requiere?

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