25 de julio 2001 - 00:00

De la Rúa dejó sin almuerzo a Mirtha

Hace algunos años Carlos Menem se animó como animador de TV. Fue cuando reemplazó a Bernardo Neustadt como conductor de «Tiempo nuevo» en «Telefé», debido a una operación que le hicieron al periodista. Los críticos del ex presidente lo consideraron un abuso de poder, por lo menos una invasión a las profesiones. Ayer Fernando de la Rúa dio una nota propia, a su estilo, al forzar a la animadora Mirtha Legrand a hacer su rutina de los mediodías, pero sin almuerzo y en la propia sede del gobierno. Si Menem hubiera hecho eso quizá habría sido condenado por sus objetores como un abuso de poder, tratándose de la onda oficial del «Canal 7», por otra parte. En el caso actual, se considera casi inocente la actitud presidencial. El desparpajo con que De la Rúa redujo a la Legrand al nivel de una movilera fue ofensivo: la atendió en un reportaje a algo parecido a un pasillo de la Rosada, se lamentó de que no hubiera ido más temprano para grabar la nota en lugar de hacerla en vivo, y cuando se consideró satisfecho, se levantó y se fue. Para no dejarla a Mirtha en ascuas y sin programa, le dejó como herencia oral a ciertas estrellas de reparto de su elenco: en la última media hora del programa, los ministros Héctor Lombardo y Andrés Delich y el secretario de Agricultura, Marcelo Regúnaga, explicaron sus tareas. Poco animados, claro, vista además la indignación de la conductora quien obviamente se sintió ofendida por el trato o destrato a que fue sometida en Casa de Gobierno. Será que De la Rúa ya no está para divas o, así, al menos le aconsejan ciertos asesores jóvenes en comunicación.

De la Rúa y Legrand.
De la Rúa y Legrand.
La edición de ayer de «Almorzando con Mirtha Legrand», que contó con la presencia de Fernando de la Rúa, fue un show de imprevistos. Comenzó por el desconcierto del propio Presidente, que dijo no estar enterado de que emitirían el programa desde uno de sus despachos. De la Rúa se desayunó en el aire de que el programa de Mirtha sería transmitido desde el Salón Verde de la Casa Rosada: «Creí que grabaríamos una entrevista de media hora, pero se vinieron a hacer todo el programa acá», dijo, como para romper el hielo de una entrevista que abordó temas de salud, hábitos de alimentación, la cantante Shakira y hasta la carta natal que le confeccionó la médium Mabel Ian.

Luego de realizar su descargo por la decisión de transmitir desde la sede de gobierno y lamentarse por la falta de escaleras que impidieron su habitual descenso al estudio, Mirtha Legrand presentó a De la Rúa. «¿Cómo anda de salud? Los últimos chequeos dieron bien y yo lo veo bien», expresó Mirtha, a quien no se vio demasiado cómoda en un escenario al que está poco habituada. De la Rúa, en cambio, aunque molesto por los contratiempos, respondía relajado desde su sillón: «Mi salud es buena, he aumentado mi corriente sanguínea, que es lo que hace que tenga esta cara».

Descanso

Interrogado sobre sus siestas en el despacho, De la Rúa confesó que duerme diez minutos de siesta «suficientes para descansar», y en relación con su dieta, dijo que almuerza un yogur. Aunque Mirtha había señalado que lo veía muy bien de salud, dijo: «¿Sólo un yogur almuerza? Con razón lo noto tan flaquito, sobre todo el cuello».

El tema del descanso derivó en los dichos sobre la somnolencia del Presidente, a la que éste calificó de «ridícula». Pero Mirtha ahondó en el tema, y no sólo comparó a De la Rúa con Carlos Menem, («su antecesor era rápido»), sino que, además, le leyó fragmentos de la carta natal realizada por Mabel Ian: «La brujita sostiene que usted es activo y rápido, contrariamente a lo que se dice, y que pasa por un momento de bloqueo mental», pero De la Rúa se apuró a corregir, «desbloqueo mental», apuntó. «Yo sé que me han desbloqueado las arterias», rió.

Segundo imprevisto: no hubo comida en la sede de gobierno, pero sí quedó servida en la mesa de «Canal 7», donde desde un principio debía emitirse el programa. Ante el anuncio de que De la Rúa recibiría a Mirtha en su despacho y no en el canal, los productores y el equipo técnico se trasladaron desde la emisora de Figueroa Alcorta y montaron el estudio improvisado en el Salón Verde de la Casa Rosada.

En los pasillos, se decía que no era el momento más oportuno para que De la Rúa visitara la emisora estatal, mientras adeudan cargas previsionales a empleados. Voceros del gobierno atribuyeron el traslado a la
«falta de tiempo del Presidente, que tiene hoy una agenda muy completa».

Aunque
Mirtha aseguró que preguntaría «lo que el país quiere saber en un clima de permanente ajuste», De la Rúa tuvo tiempo para opinar sobre sus programas favoritos de televisión, su dotes de bailarín y su nuera Shakira. «Es una buena chica», opinó De la Rúa. Calificó a sus hijos de «chicos inteligentes y capaces» y dijo que el «grupo sushi» es un «invento para escribir». Entretanto, en relación con la juventud que emigra al exterior, señaló que «los jóvenes encontrarán el futuro aquí», aunque su hijo Antonio parezca estar buscándolo en Miami.

Bailarín

En la línea de las confesiones distendidas, De la Rúa comentó ser «un buen bailarín, aunque un profesor de baile me mandó a seguir practicando» y también expresó su preferencia por programas televisivos deportivos, documentales o películas. Mirtha no pudo evitar hacer alusión a su propio programa, a lo que De la Rúa replicó: «A veces lo miro y me tira algunos palos».

Legrand recordó que la noche anterior al estreno de los almuerzos en el canal estatal, De la Rúa la llamó por teléfono y le dijo: «Si quiere pegarme, pégueme», y ante tal afirmación el Presidente se quejó: «Parece que se lo tomó al pie de la letra».

Tercer imprevisto: cuando culminó la media hora de entre-vista que
De la Rúa le concedió a Mirtha («tiene una agenda muy completa», se quejaba Legrand), le asignaron a Mirtha, a último momento, a tres ministros en reemplazo del Presidente.

Héctor Lombardo, ministro de Salud; Andrés Delich, titular de Educación; y Marcelo Regúnaga, de la cartera de Agricultura, Ganadería y Pesca, sucedieron a De la Rúa y, entre los tres, completaron la media hora restante de programa.

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